El Comité Internacional de la Cruz Roja: Guardián del derecho Internacional Humanitario

En Santander de Quilichao se ha llevado a  cabo  este  sábado  30 de  julio  un taller con periodistas  del suroccidente colombiano  acerca del importante papel que desempeña El CICR  como  «guardián» del derecho internacional humanitario.

En esta jornada informativa los  expositores dieron a  conocer las  acciones  con la que el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) es conocido, sobre todo, por sus operaciones en el terreno en favor de las víctimas de los conflictos armados y de las violencias internas en todo el mundo.

Los periodistas  y  comunicadores de  la  región pudieron conocer de  cerca la tarea de hacer comprender la magnitud y la complejidad de la función de guardián del derecho internacional humanitario que la comunidad internacional ha confiado al CICR.

En el taller se pudo establecer especialmente que el derecho internacional humanitario (DIH) es un conjunto de normas que, por razones humanitarias, trata de limitar los efectos de los conflictos armados. Y que su objetivo es el de  proteger a las personas que no participan o que ya no participan en los combates y limita los medios y métodos de hacer la guerra.

El DIH suele llamarse también «derecho de la guerra» y «derecho de los conflictos armados». El DIH es parte del derecho internacional, que regula las relaciones entre los Estados. Está integrado por acuerdos firmados entre Estados –denominados tratados o convenios–, por el derecho consuetudinario internacional que se compone a su vez de la práctica de los Estados que éstos reconocen como obligatoria, así como por principios generales del derecho.

El DIH sólo se aplica en caso de conflicto armado. No cubre las situaciones de tensiones internas ni de disturbios interiores, como son los actos aislados de violencia. Sólo es aplicable cuando se ha desencadenado un conflicto y se aplica por igual a todas las partes, sin tener en cuenta quien lo inició” señaló faruk Saman asesor del CIRC.

El Comité Internacional de la Cruz Roja – CICR, siempre ha estado llamado a la acción en Colombia desde un ámbito humanitario, acompañando a las víctimas, preocupándose por los reclusos y su drama frente al hacinamiento, pero sobre todo apoyando y acompañando el proceso de paz en el país.

Su mayor preocupación se ha centrado en la continua violación de los DD.HH y del D.I.H., en regiones donde los casos de desaparición, las amenazas, los homicidios selectivos, los desplazamientos, las minas antipersonas, extorsiones, etc., son el pan diario de cada día.

Se  explicó que El CICR es una organización independiente y neutral, con una misión exclusivamente humanitaria, que se esfuerza por prestar protección y asistencia humanitarias a las víctimas de los conflictos armadas y de otras situaciones de violencia. Toma medidas para responder a las emergencias y promueve, al mismo tiempo, el respeto del derecho internacional humanitario y su aplicación en la legislación nacional.

La operación del CICR en Colombia es la más grande en América, y se concentra en la protección de la población civil, asistencia a los desplazados y a las personas afectadas por el conflicto, ayuda a la población afectada por la contaminación de armas, apoyo a los familiares de desaparecidos, visita a detenidos, promoción del DIH y cooperación con la Cruz Roja Colombiana y otros miembros del Movimiento Internacional de la Cruz Roja, entre ellos, la Media Luna Roja en Colombia.

El Gobierno de Colombia y otras instancias gubernamentales  han reconocido  la importante labor cumplida por el CICR, el Estado en el caso Colombiano ha basado su relación con él en la confianza y en el respeto de los principios de humanidad, imparcialidad, neutralidad, independencia, voluntariado, unidad y universalidad, lo que le ha conferido ante la opinión pública un gran grado de  confianza y credibilidad para  actuar en la  compleja  situación del  conflicto armado y los hechos de  violencia y atentados  a  los  derechos humanos de la población civil e  integrantes  de las fuerzas  armadas.

En los últimos años en el Cauca y Colombia por  ejemplo, hubo un aumento en la complejidad de las operaciones de aplicación de la ley en situaciones de violencia cuyo origen puede ser social, político o económico.

Por  fortuna la presencia diaria en el terreno del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) lo  ha  llevado a enfrentarse con las consecuencias de esa violencia.

Al poner incondicionalmente el principio de humanidad en el centro de sus procesos de toma de decisiones, esta Institución  le ha tocado adaptar sus respuestas a las necesidades cada vez mayores de las víctimas de la violencia colectiva conllevándola continuamente a actualizar sus enfoques para mejorar esas respuestas.

Por: Rubén Ramírez Trujillo