Las talentosas colombianas se quedaron con el subcampeonato tras caer 1-0 ante las Brasileñas

Las 25.000 personas que llenaron el estadio Alfonso López de  Bucaramanga  nunca se  cansaron hasta el último  minuto en animar  y  apoyar a las jugadoras del equipo de  fútbol femenino, colombiano que hizo un estupendo  partido  ante las  brasileñas  que en  un hecho histórico  logaron  que la sueca Pia Sundhage se convirtió en la primera entrenadora en consagrarse campeón de la Copa América.

El gol de Debinha de penal, a los 39 minutos del primer tiempo, sentenció el resultado y confirmó la supremacía de Brasil en su paso por Colombia, con seis triunfos en seis partidos, 20 goles a favor y ninguno en contra. Toda una ratificación, además, de su dominio histórico: en los 140 partidos que jugó en la Copa América desde su primera edición, en 1991, Brasil suma 47 triunfos en 50 partidos, con apenas dos derrotas (ante Argentina, en 2006 y 2014) y un empate (2014). Es decir, ganó el 94% de sus presentaciones.

Hasta ahora, los ocho títulos anteriores, los siete que tenía Brasil y el triunfo que Argentina infiltró como cuña en 2006, habían pertenecido a selecciones dirigidas por hombres. Sundhage, de 62 años, fue bicampeona olímpica con Estados Unidos en 2004 y 2008, el salto mundial al que ahora apunta Brasil: ganar por primera vez una Copa del Mundo o una medalla de oro olímpica. América ya le queda chica.

Colombia, de gran campaña admirable y liderada por la joven prodigio de  Candelaria- Valle del Cauca Linda Caicedo (17 años), quien recibió el premio a Mejor Jugadora de la Copa América de manos del presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez,se consagró subcampeona por tercera vez en su historia, luego de los segundos puestos ya obtenidos en 2010 y 2014. La selección local, de todas maneras, se clasificó junto a Brasil a los Juegos Olímpicos de París 2024 y al Mundial Nueva Zelanda-Australia 2023, torneo al que también sacó el pasaje Argentina, tercera en la Copa América tras su triunfo 3-1 ante Paraguay el viernes por la noche.

A diferencia de las ediciones anteriores, que desde 1999 definieron al campeón en rondas finales, esta vez se jugó un partido decisivo para resolver el primer puesto. Las entradas se agotaron días antes y Colombia no defraudó. Con el apoyo de su público y el poder ofensivo de sus delanteras –Caicedo, Leicy Santos, Catalina Usme y Mayra Ramírez–, las locales llevaron la iniciativa a pesar del favoritismo de las brasileñas y sumaron varias aproximaciones de gol, algunas bien resueltas por la arquera Lorena.

Brasil, sin embargo –un equipo que ataca y defiende con sus once jugadoras-, aprovechó su primera llegada y se puso de ventaja a través del penal convertido por Debinha, una de las apuestas de Sundhage –junto a Beatriz Zaneratto y Adriana- para llegar al gol. La autora del penal que definió el torneo de paso se subió a lo más alto de la tabla de goleadores de la Copa, junto a la argentina Yamila Rodríguez, con 6 tantos.

En desventaja, en el segundo tiempo a Colombia le quedó más lejos el arco brasileño, aunque las locales nunca perdieron la esperanza del empate, al punto que a los 44 minutos del segundo tiempo, Lorena debió esforzarse ante un remate venenoso de la delantera Usme. Brasil sólo repitió a seis jugadoras respecto a la Copa América anterior, la de Chile 2018, pero, mantenga a su plantel o presente a sus nuevas figuras, siempre repite su primer puesto, una costumbre que no pierde emoción.