Un siglo se necesitarían de trabajo ambiental para recuperar el río Sambingo al sur del Cauca

SAMBINGO

Uno de los más aberrantes casos de destrucción ambiental en el Cauca tiene que ver con la literal desaparición del río Sambingo  al sur del  departamento  y el cual por cuenta de la minería ilegal demoraría un siglo de trabajo ambiental para recuperarse y ser el bello paisaje que envolvía sus cristalina  aguas.

Luego del desembarco en tierra, los soldados reportaron el exterminio de varias especies de la zona, así como de las 360 hectáreas de bosque nativo. El río Sambingo era tributario del San Jorge y recorría unos 35 kilómetros desde el municipio de Rosal hasta Capellanías, en Cauca.

A través de un comunicado, el Ejército confirmó que en el lugar fueron halladas cinco máquinas retroexcavadoras, una clasificadora y otros elementos de extracción estimados en 400 millones de pesos, una cifra irrisoria comparada con los tres mil millones aproximados que los delincuentes devengaba por la mina mensualmente.

“Para la recuperación de la zona, se requerirían cerca de 100 mil millones, lo que equivale a la construcción de cerca de tres mil viviendas de interés social y casi 100 años de trabajo ambiental, para lograr la reforestación y recuperación de los niveles básicos de habitabilidad”, dice el comunicado.

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La riqueza fluvial del Sambingo era tan abundante antes de desaparecer, que ese río fue protagonista en diciembre del 2014 de una dolorosa tragedia invernal tras una  avalancha que mató cinco personas y desapareció ocho.

Tropas de la tercera división del Ejército captaron el pasado 22 de enero imágenes que evidencian la desaparición del río Sambingo en el departamento del Cauca. El contingente, que se encontraba en operaciones contra las actividades mineras ilegales, encendió la alerta sobre la extrema situación de las fuentes hídricas del Macizo Colombiano.

La operación, denominada Espartaco, se desarrolló entre los municipios de Almaguer, Bolívar y Mercaderes, al sur de Popayán, y muestran el árido lecho de lo que fue el río Sambingo perforado por algunos pozos de la extracción minera. La situación se dio aproximadamente a 11 kilómetros del nacimiento del río, en la zona de influencia del páramo Granadillo.

 

Pero la verdadera sorpresa de las autoridades no fue encontrar maquinaria pesada y cientos de hombres y mujeres escarbando la tierra en busca de chispitas brillantes, sino observar las dantescas imágenes de desolación y sequía. “No podíamos creerlo. Ver ese panorama nos produjo muchísima tristeza, rabia y dolor”, expresó un suboficial que estuvo en la operación.

La descripción que hacía el uniformado no era para menos. Lo que él y sus compañeros vieron desde el aire fue el cauce seco de uno de los ríos más caudalosos e importantes de la región: el río Sambingo.