Metiéndole piña a la caña…

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Entre todas las malas noticias que rodean a la caña de azúcar, a la cual la atacan voces resentidas sin ningún fundamento, objetivo que crea un mal ambiente de solidaridad con la  actividad  agrícola generadora de la mayor cantidad de empleos en este departamento, hay buenas  nuevas provenientes de sus mismos cultivadores.

Lejos de quedarse estáticos y con el pecado y sin el género, un grupo de empresarios se ha unido  (fructificar S.A.) para buscarle a esas tierras alternativas viables frente a un monocultivo que llegó a donde está por la falta de incentivos y la miopía de otros gobiernos que postraron al campo de manera por demás irresponsable.

Y no obstante esta circunstancia se ha venido trabajando en la hortifruticultura como alternativa  generadora de empleo y rentabilidad a mediano plazo. Por ello vemos nuevos cultivos sobre todo de frutas tropicales. Uno de ellos es la uva que se está sembrando de manera tecnifícada con excelentes resultados y una proyección de largo aliento.

Hay incluso un empresario de apellido Sardi que de saco y corbata está haciendo de este producto una opción que ya han copiado otros agricultores y que ya tiene  un gran éxito no solo en el mercado nacional sino y dentro de poco, en las exportaciones.

La otra fruta que se viene sembrando es la piña, cuyo mayor productor es Costa Rica que ya no se da a basto. Por ello se está impulsando su cultivo que ya no se ve solo en Santander de Quilichao y en Dagua sino también por los lados de Florida y Pradera.

Allí, una filial del grupo Riopaila-Castilla (Agrícola Bengala) le apuesta a una gran siembra con cientos de plazas inicialmente pero con miras a llegar a más de tres mil en los próximos años.

La meta es conquistar los mercados internacionales y prueba es que ayer se realizó la primera exportación, según nos lo cuenta este periódico.

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Se trata de 80 toneladas de piña vallecaucana que llegarán a los mercados de Holanda y Chile cumpliendo con todos los requisitos fitosanitarios que garantizan a los consumidores un producto de excelente factura y que tiene un especial interés entre los consumidores con hábitos saludables.

Otros mercados serán en breve Bélgica, Canadá, Estados Unidos, España y Francia entre otros, países que en los últimos años han aumentado sus importaciones de piña. De esta manera, los agricultores vallecaucamos están respondiendo con creatividad, esperanza  y no pocos riesgos, a las miles de trabas que ha impuesto el gobierno a la cañicultura.

Hay que salvar nuestros campos y si una puerta  se cierra otras se pueden abrir. Ojalá -repito- que el gobierno central  tome nota de esta iniciativa y no proceda como con la caña -que no es contra los ingenios- y podamos recuperar el campo y darle trabajo a nuestros campesinos.

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Por: Mario Fernando Prado – El País