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La violencia de los grupos armados no da tregua en el departamento de Norte de Santander, sobre la convulsa frontera con Venezuela. El ELN, la última guerrilla en armas, atacó el viernes en la noche con un enjambre de drones cargados con explosivos el cantón militar Trapiche, en Ocaña, asesinó a tres uniformados y dejó a otros cuatro heridos en el peor atentado desde que se posesionó el presidente Abelardo de la Espriella, que este 7 de septiembre lunes cumple su primer mes en el poder. Una aeronave de la Fuerza Aérea Colombiana (FAC) también fue alcanzada por las esquirlas.
El Ejército identificó a las víctimas como el capitán Marco David Pirajón Montezuma y el soldado profesional Joel Alberto Jiménez Jaramillo, que fallecieron en enfrentamientos posteriores al ataque, además del soldado profesional Jhon Carlos Marrugo Manjarrez, quien murió cuando era atendido por las heridas que sufrió.
“A las familias de nuestros héroes asesinados, toda mi solidaridad, mis oraciones y la gratitud de Colombia. A nuestros soldados heridos, mi deseo de pronta recuperación”, escribió De la Espriella en un mensaje de redes sociales que acompañó con una dura advertencia a la insurgencia.
“Al ELN le digo con absoluta claridad: por cada policía o soldado que asesinen, haré caer sobre ustedes todo el peso y toda la fuerza legítima del Estado. Los vamos a perseguir, encontrar y combatir sin descanso. Se van a arrepentir de cada colombiano que asesinen”, aseguró.
“Voy a diseñar, junto con la cúpula militar y de Policía, una nueva estrategia para el Catatumbo”, prometió en referencia a la región con mayor concentración de cultivos de hoja de coca en el mundo, donde el ELN lanzó hace año y medio una feroz arremetida contra una disidencia de las extintas FARC que provocó el desplazamiento de más de 100.000 personas, una enorme crisis humanitaria todavía sin resolver.
”Vamos a golpear sus estructuras, sus cabecillas, sus finanzas y las economías ilícitas que alimentan su maquinaria criminal”, agregó De la Espriella, que llegó al poder con la promesa de mano dura en seguridad. También ha dado por superada la marchitada política de paz total, con la que su antecesor, Gustavo Petro, buscó fracasadamente negociar en simultaneo con todos los grupos armados, incluido el ELN.


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