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El exalcalde de Cali y empresario Maurice Armitage Cadavid ha manifestado que mantiene un compromiso personal de resistir los embates de la crisis azucarera para evitar dejar desempleados a sus trabajadores y proteger el sustento de cientos de familias.
Su Ingenio Azucarero de Occidente viene perdiendo $2000 millones mensuales, pero se resiste a cerrarlo por su compromiso con la región y convencimiento humano que si Dios lo ha bendecido junto a su familia, de ser exitoso en los negocios pues según él, “puede ser que ese éxito se disfrute económicamente, pero se disfruta mucho más desde el punto de vista humano, porque definitivamente no hay nada más satisfactorio en la vida que ver que las personas que trabajan con uno también están progresando”.
A través de acuerdos con colonos y pequeños proveedores de caña de azúcar en el norte del Cauca, busca garantizar la compra de materia prima y dar salida a las cosechas afectadas por la coyuntura del sector.
Ante el cierre de operaciones en zonas como el Ingenio La Cabaña, se han adelantado mesas de trabajo con alcaldías municipales para coordinar alternativas de corte, recolección y sostenimiento de los ingresos rurales.
El empresario Caleño señaló “Es que los salarios son sagrados. Detrás de cada trabajador hay una familia que también está luchando para superar angustias y pagar obligaciones”.
“Uno se demora toda la vida construyendo confianza, pero en un minuto puede defraudarla. Por eso es indispensable tener palabra. Empezando por algo tan elemental como pagar los sueldos a tiempo”, sostuvo.
“Yo también fui microempresario. Varias veces me tocó elegir entre pagar las deudas de los bancos y los servicios públicos o pagarle a la gente que trabajaba conmigo, porque los ingresos no alcanzaban para cubrir todo. Pero siempre les pagué a los empleados de primero porque la prioridad del gerente debe ser velar por la tranquilidad de quienes están trabajando duro para sacar la empresa adelante.”, precisó ante la crisis del sector azucarero en Colombia que se agudiza dejando más de 3000 trabajadores directos e indirectos por fuera y por la caída en los precios nacionales e internacionales del azúcar, los altos costos financieros y los graves problemas de inseguridad en las zonas de producción.


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