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El sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno, uno de los más destacados e incansables defensores de los derechos humanos en Colombia, falleció el martes 25 de agosto de 2026 a los 82 años en el Hospital San Ignacio de Bogotá.
Su muerte ocurrió tras permanecer internado una semana debido a complicaciones derivadas de una caída en su hogar.
Durante más de 50 años, el padre Giraldo dedicó su labor pastoral e investigativa a acompañar a las víctimas del conflicto armado y a denunciar la violencia y la impunidad.
Su legado en la defensa de los derechos humanos se evidenció coordinando esta área clave en el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), impulsando la revista Noche y Niebla para registrar de manera rigurosa las violaciones a los derechos humanos en el país.
Siempre será recordado por la Comunidad de Paz de San José de Apartadó de la fue un aliado fundamental de esta población en Antioquia, documentando cientos de crímenes cometidos en su contra por parte de actores armados.

El padre Giraldo Moreno cofundó en 1988 la Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y fue un actor determinante en el esclarecimiento de crímenes de gran impacto como las masacres de Trujillo.

Lideró por años los esfuerzos de la sociedad civil junto a la Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas (UBPD) para encontrar los restos del sacerdote que abrazó la guerrilla Camilo Torres Restrepo, los cuales finalmente logró recibir y despedir en una ceremonia a inicios de 2026.
El sacerdote fue comisionado durante los diálogos de paz de La Habana para redactar un informe profundo sobre las causas históricas del conflicto social y armado.
Desde diversas organizaciones sociales, comunidades locales y figuras públicas han manifestado su pesar ante la partida de una de las voces éticas más firmes en la búsqueda de verdad y dignidad en el país.


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