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Por: Rodrigo Carabalí Navia
El fanatismo político es la defensa ciega, irracional y extrema de ideologías lideres o partidos políticos. Las características más comunes son la intolerancia hacia las opiniones contrarias y la incapacidad de critica objetiva, erosiona el dialogo civilizado y llega a romper las relaciones interpersonales, que pueden derivar en violencia cuando se manipulan las personas.
El fanatismo político es intolerante, dogmático, maniqueo (los buenos y los malos), y manipula los medios de comunicación social.
Y lo más peligroso, erosiona la democracia, conllevando a la generación de conflictos violentos, y llegando a la ruptura de relaciones personales y familiares.
El caso reciente de intolerancia política en Charalá, Santander, ocurrida en el presente mes de mayo, con el bloqueo de una caravana política, genero enfrentamientos e insultos entre los dos grupos, utilizando términos extremos de lado y lado como “guerrilleros” y “uribestias”.
Otro hecho de intolerancia política, se presentó en Puerto Tejada, en septiembre de 2025, cuando la ex alcaldesa de Bogotá y Ex senadora Claudia López, llegó a recoger firmas para su precandidatura presidencial, y fue recibida con abucheos y hostigamiento por parte de un grupo que se cree dueño electoral del municipio.
Estos y otros hechos alteran la democracia y la libre participación política, generando confrontación que pueden llegar a la agresión física.
La Democracia, rechaza de plano estos procedimientos en política vinieran de donde viniesen. Se rechaza igualmente todo tipo de constreñimiento al electorado. Por todo lo anterior, Sergio Fajardo promueve una campaña civilizada, libre de ofensas y descalificaciones.
Fajardo mantiene una postura crítica frente a la polarización en Colombia, definiéndola como una confrontación peligrosa, alimentada por el lenguaje de agresión y los extremos, particularmente vinculada a Álvaro Uribe y Gustavo Petro. Desde el centro, promueve una alianza moderada para romper este ciclo y evitar una confrontación social peligrosa.
Su llamado es a la moderación: propone construir una mayoría social y política que supere la dinámica de “amigo o enemigo” enfocándose en un acuerdo Nacional.
Fajardo plantea que podemos ser “diferentes sin ser enemigos”. Su premisa busca reconocer las desigualdades y mejorar la seguridad, sin caer en el discurso del odio, proponiendo que la diferencia política no implica enemistad.
Fajardo, es el único candidato que pude romper con la polarización que hoy vive el país.


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