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El Congreso Iberoamericano de Educación y Formación Artística y Cultural – Artes para la Paz 2026 se celebró en Bogotá, del 11 al 15 de mayo de 2026. Este evento internacional reunió a delegaciones ministeriales, académicos y artistas de 20 países de la región para consolidar el arte como un derecho fundamental y un eje clave en la construcción de paz y cohesión social.
Liderado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia, en alianza con la OEI y con el apoyo de UNESCO, SEGIB y CAF, este encuentro articuló visiones y compromisos para toda Iberoamérica para dar un paso decisivo: pasar del discurso sobre la educación artística a su implementación real como política pública de paz.
Entre esos Líderes y lideresas de la educación y formación artística y cultural de la región estuvo el médico y pintor Portejadeño Rubén Ramírez Trujillo quien a nombre de su natal Puerto Tejada, El Cauca y Colombia, participó exponiendo sus ideas e iniciativas culturales con “el objetivo de convertir los acuerdos internacionales en acciones concretas que impulsen la consolidación de la educación artística y cultural como política de Estado y derecho universal, capaz de formar ciudadanía crítica, creativa y comprometida con la paz”.
Su fallecimiento este sábado 16 de mayo en horas de la madrugada tras padecer una súbita falla cardíaca ha sorprendido a sus familiares y amigos en Puerto Tejada y el Norte del Cauca.

Desde el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella nos había compartido el viernes 15 de mayo algunas imágenes del evento dejando testimonio de sus aportes y conocimientos que como pintor, artista y cultor, como también profesional de la medicina quiso celebrar una vida que estuvo dedicada a la búsqueda de la belleza y la verdad, pues Rubén Ramírez Trujillo tenía una forma única de ver el mundo; donde muchos solo veían lo ordinario, él encontraba una historia, un color o una melodía que solía tararear merecía ser compartida.
Esa dedicación incansable era el reflejo de la pasión que llevaba dentro porque través de su arte e inquietudes culturales, nos enseñó a sentir más profundamente, a cuestionarnos y a amar la vida con mayor intensidad.

Como humano y como profesional aprendió del legado de su padre el extinto médico y exsenador de la República Rubén Ramírez Vivas la vocación de servicio a los demás. El vacío que nos deja a sus amigos y compañeros de tantas tertulias y bohemias es inmenso, pero el lienzo que pintó, las preocupaciones y opiniones políticas y las palabras a veces medio “alocadas” que confesaba nunca se apagarán.
Su obra e historias de la experiencia de vida en el trasegar del aspecto positivo de sus virtudes sin contarle sus pecados vivirá para siempre y, cada vez que la admiremos en una pintura o jocosa anécdota, sentiremos un pedazo de su alma acompañándonos.

La mejor manera de honrar su memoria es recordar los gratos momentos y anécdotas compartidas. Fue enorme fortuna haber coincidido con el médico y cultor Rubén Ramírez Trujillo en sus inquietudes creativas y culturales, lo despedimos no con un adiós definitivo, sino con un hasta luego, guardando su risa y carcajada en nuestro corazón, con una gratitud infinita por haber formado parte de su historia y sueños por el “Puerto” que siempre amó.
A su esposa Francia Elena Collazos, sus hijos, hermanos, demás familiares y allegados, nuestro abrazo solidario en estas horas de dolor. Su visión creativa trascendió fronteras. Que su legado sea eterno y que su memoria siga siendo nuestra mayor inspiración para reconocer en los demás las cosas amables y talentos en los demás. Hasta siempre, descansa en paz, Rubencho.
LABM.


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