Ex militares confiesan responsabilidades en falsos positivos

Por primera vez  ex integrantes  del Ejército de  Colombia reconocen su participación en el asesinato de civiles que pasaban por guerrilleros en los  llamados “Falsos Positivos”.

Los Ex oficiales de las Fuerzas Armadas admitieron de manera explícita y detallada una de las operaciones más traumáticas de la guerra en Colombia mediante  desgarradores relatos en los que confesaban ser  los  directos  autores materiales  de múltiples crímenes.

Entre los imputados están: el general (r) Paulino Coronado, los coroneles Santiago Herrera y Rubén Darío Castro, el teniente coronel Álvaro Diego Tamayo, el teniente coronel Gabriel de Jesús Rincón y el mayor Juan Carlos Chaparro; además de Alexander Carretero que colaboró con las dos unidades investigadas.

«Maquinamos un teatro para mostrar un supuesto combate por la presión que había de los altos mandos» fueron  las  conmovedoras palabras pronunciadas por el militar retirado  Cabo Primero Néstor Guillermo Gutiérrez Salazar en una comparecencia este martes sobre los llamados falsos positivos, la operación del ejército colombiano durante el gobierno del expresidente  Álvaro Uribe Vélez (2002-2010) que mató civiles para pasarlos como bajas de combate.

«No es fácil estar acá frente a las víctimas. No voy a justificar lo que hice. Asesinamos personas inocentes, campesinos», dijo Gutiérrez ante un centenar de víctimas convocadas por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), la corte transicional que investiga el conflicto armado.

Así como otros nueve exsoldados, Gutiérrez  Salazar dio estas estremecedoras declaraciones durante un evento frente a las víctimas de los falsos positivos en el Catatumbo, en el oriente del pais en el que pidieron perdón y confesaron su participación en el asesinato de jóvenes y campesinos, presentados como muertos en combate en esta zona, dentro de una estrategia de los altos mandos del Ejército Nacional para presentar resultados.

«Yo ejecuté, yo asesiné familiares de los que están acá, llevándolos con mentiras, con engaños, disparándoles, asesinándolos cruelmente y poniéndoles un arma para decir que era un combate, que eran guerrilleros, y manchar el nombre de esa familia, destruirla, dejar unos hijos sin padre, dejar unos padres sin hijos», dijo el exmilitar  ante  la  mirada  atónita de  sus  familiares, al tiempo qeu  explicaba detalles de las dos modalidades que configuraron el patrón criminal perpetrado entre enero de 2007 y agosto 2008 en Norte de Santander.