
Las distintas organizaciones Afrocolombianas del Cauca , han venido pidiendo formular un plan que recoja los componentes de seguridad: prevención de la violencia y delincuencia, control de los factores asociados a esa delincuencia (drogas, armas), protección a las víctimas; participación y cultura ciudadana; justicia transicional: derechos a la verdad, reparación y garantías de no repetición; reintegración; tierra y restitución de tierras; gobernabilidad territorial; educación; desigualdad social y reconciliación.
Desde el Norte del Cauca se formulado la imperiosa necesidad de trabajar de cara al posconflicto en la construcción de alianzas y estrategias conjuntas con otras organizaciones de la sociedad civil, tales como: mujeres, personas en situación de discapacidad, población LGBT, pueblos indígenas, universidades y organizaciones internacionales.

Los negros de esta región hoy son mucho más organizados y unidos , es por ello que con ahínco y autonomía han comenzado a exigir a los gobiernos se han tenidos seriamente en la llamada agenda del posconflicto con acciones, planes y programas que permitan dar aplicación al enfoque diferencial para grupos étnicos y minorías del país.
En Villarica, Suárez, Buenos Aires, Puerto Tejada, Guachené, Caloto, Santander de Quilichao y Padilla los distintos colectivos afros han venido expresando que sean tenidos en cuentan en los programas y proyectos. Además, que esas acciones y estrategias se articulen y coordinen con los gobiernos territoriales y que el gobierno permita la participación efectiva de estos grupos, en su construcción, diseño y formulación.

Arie Aragón, ex alcalde de Villarica y líder regional de las comunidades negras ha manifestado que “El posconflicto nos daría la oportunidad de no sólo mirar el tema de las víctimas y los actores armados ilegales, creo que abarca los principios sobre los que se asienta la democracia y en esto, tenemos una oportunidad como población afrocolombiana y sociedad civil, de ir cerrando la brecha de la desventajas históricas, exclusión, discriminación e injusticia, en la que hemos estado inmerso por mucho tiempo”.

Wilson Venté , líder comunitario y dirigente Afro de Puerto Tejada ha sostenido que el posconflicto en las comunidades negras del Norte del Cauca debe generar oportunidades. «Hemos venido expresando que como última dimensión en la actual coyuntura de paz, para que las comunidades y pueblos afrocolombianos puedan cambiar y salir de la precaria situación socioeconómica en que vivimos, tanto en el campo como en las ciudades, es importante que se generen condiciones reales de oportunidades. Éstas pueden tener su punto de partida en los acuerdos de La Habana entre la FARC-EP y el Gobierno Nacional, en el marco de la búsqueda de una salida negociada al conflicto, enmarcada en el acuerdo para la terminación de la guerra y una paz duradera”

Y es que en este sentido, las comunidades negras fueron víctimas, en el pasado, de la esclavización, de la invisibilización, de la exclusión y del racismo. Hoy son víctimas además del conflicto. Es necesario que acaben las condiciones que generan las situaciones de pobreza y falta de oportunidades que padecen, razón por la cual siguen apoyando el proceso de paz.
Para los principales líderes y dirigentes Afros del Norte del cauca, el apoyo de las comunidades afrocolombianas al proceso de paz no es bajo la visión de la elite racista y clasista que ha gobernado este país, que se reduce a una solución al conflicto con el solo silenciamiento de los fusiles de la insurgencia, sin cambios estructurales, sin solución a las causas que originaron este conflicto, sin democracia real.

La apuesta de las comunidades negras Nortecaucanas como colectividad que comienza a exigir respeto y mejor trato del Estado , es una salida negociada al conflicto que implique cambios reales en la dimensión de la distribución de la riqueza, y contemple una nueva forma de administración y relacionamiento con el campo, la aplicación de políticas económicas en beneficio de la economía nacional y de sus ciudadanos, una nueva forma de manejo de los servicios esenciales como la salud y la educación.
De cara y para introducirse a una era posconflicto, ven necesario, como comunidad negra, palenquera y raizal, que se generen oportunidades para todos y todas, pero también creen que éstas deben ir de la mano con la progresividad de los derechos conquistados por los grupos étnicos que componen la nacionalidad colombiana. También consideran que deben ir acompañados de la implementación de políticas y de acciones afirmativas, para los históricamente excluidos, no solo por el conflicto, sino por el racismo y la discriminación estructural que padecen los descendientes de africanos.
Por: Gloria Inés López Horduhy – Períodico La Última


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