Francisco en Cracovia pide «acoger a los que huyen de las guerras y del hambre»

 

El Papa Francisco llegó a las 3:51 p.m. (hora local) al aeropuerto internacional de Cracovia-Balice en Polonia para participar de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) que se inició ayer con la Misa inaugural.

El Santo Padre llegó acompañado de su séquito y de 70 periodistas que viajan con él en sus viajes internacionales.
El Santo Padre fue recibido en el aeropuerto por el Presidente polaco, Andrzej Duda, acompañado de su familia; y el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Stanislaw Dziwisz, entre otras autoridades civiles y religiosas.

Dos niños pequeños vestidos con trajes típicos polacos obsequiaron al Papa un regalo tradicional del pais.

En el aeropuerto una gran cantidad de jóvenes entonó diversos cantos y oraciones al recibir al Papa, mientras ondeaban banderas de Polonia y el Vaticano.

El Pontífice se dirigió luego a un estrado donde una banda local entonó el himno pontificio y el himno nacional de Polonia.

El pontífice argentino inició su visita en Cracovia con una petición fuerte y directa al Gobierno polaco, al que reclamó que reciba a «los que huyen de las guerras y del hambre».

«Se habla tanto de inseguridad, pero la palabra verdadera es guerra», dijo Francisco al aludir al degollamiento la víspera de un anciano sacerdote dentro de una iglesia en Francia, cuando daba misa.

El ataque, reivindicado por la organización yihadista Estado Islámico, generó gran preocupación en todo el viejo continente.

«Cuando hablo de guerra, hablo de guerra de intereses, por el dinero, por los recursos de la naturaleza y no de guerra de religión. Todas las religiones queremos la paz», explicó el papa a los periodistas que lo acompañaban en el vuelo que lo condujo de Roma a Cracovia para asistir a la Jornada Mundial de la Juventud.

Y justamente «la guerra a pedazos», como volvió a llamarla el pontífice argentino, es una de las causas del éxodo de personas que invade Europa y que el Gobierno conservador polaco se niega a recibir aduciendo razones de seguridad.

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«Hace falta disponibilidad para recibir a los que huyen de la guerra y el hambre y solidaridad con aquellos que sufren en sus derechos, incluidos los que tienen problemas para profesar su fe», dijo el papa al abogar por un cambio de actitud ante el presidente polaco, Andrzej Duda, en el Castillo Real de Wawel, en Cracovia.

«El fenómeno de la emigración requiere un suplemento de sabiduría y misericordia para superar los temores y hacer el mayor bien posible», añadió el pontífice, que invitó a generar «sinergias internacionales» para «encontrar soluciones a los conflictos y a las guerras que obligan a las personas a abandonar su hogar».

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Francisco llegó  al aeropuerto internacional Juan Pablo II de Cracovia-Balice, donde fue recibido con una ceremonia sobria y sin discursos encabezada por el presidente Duda, su esposa, y el cardenal Estanislao Dziwisz, así como dos niños que le hicieron entrega de un ramo de flores.

Comentando ante la televisión su reunión con el papa, Duda desmintió tensiones con el pontífice sobre la acogida de emigrantes.

«No rechazamos ayudar a las personas. Si huyen de la guerra, si son refugiados, claro que aquí les salvamos la vida, los acogeremos. Estamos en contra de que nos impongan gente a la fuerza», aseguró Duda al referirse a las cuotas de refugiados que la Unión Europea le pide asumir.

 

El pontífice argentino llegó a una ciudad invadida por jóvenes entusiastas de todo el mundo, más de 200.000, según la policía, un número menor de lo esperado, posiblemente por el temor a atentados que recorre todo el viejo continente.

Una multitud entusiastas de jóvenes, con banderas y camisetas de sus países, entre ellos numerosos latinoamericanos de Brasil, México, Costa Rica, Colombia, Argentina, saludó con aplausos y gritos el paso del papamóvil por el casco histórico de la ciudad.

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«Lo pude ver. A solo cinco metros estaba, muy cerca. Fue increíble. Qué suerte. Y voy a ir a la misa del domingo, me voy a morir de felicidad», comentó emocionada la polaca Karina Borowicz, de 17 años, que viajó a Cracovia para la ocasión.

El papa, que prefiere las periferias del mundo, permanecerá cinco días en Cracovia, la diócesis que el cardenal Karol Wojtyla dirigió antes de convertirse en Juan Pablo II, cuya tumba en la basílica de San Pedro visitó poco antes de partir.

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Como sus dos predecesores, Juan Pablo II y Benedicto XVI, Francisco visitará el jueves el santuario mariano de Czestochowa y el viernes el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, donde alrededor de 1,1 millones de personas murieron.

La primera jornada de Francisco en Polonia se concluyó con una tradicional serenata, un ‘Abba papa’, tras lo cual Francisco se asomará a la ventana del episcopado donde se aloja para saludar a los asistentes al llamado «Woodstock» de los católicos.

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