La tarjeta electoral será muy sencilla: tendrá una casilla con el Sí y otra con el No. Los colombianos en el exterior podrán votar.
Al nivel de una elección presidencial en Colombia se desarrollará el plebiscito para la paz – mecanismo de refrendación de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc – y por eso costará aproximadamente 350.000 millones de pesos.

El registrador Nacional del Estado Civil, Juan Carlos Galindo, aseguró que el costo de este proceso electoral será el mismo que se estima para elegir presidente porque exige el mismo número de mesas, la disposición de los jurados, los tarjetones y demás.
“La preparación del proceso electoral estimamos que será de entre seis y siete semanas una vez tengamos los recursos para hacerlo”, señaló el registrador. Este tiempo será el mismo en el que se desarrollarán las campañas por el Sí y por el No.
Los tiempos de sanción presidencial y de convocatoria al plebiscito dependen del mandatario pero, siguiendo lo anunciado por el mismo Gobierno, en menos de un mes se podría firmar el acuerdo final lo que significaría que a finales de septiembre o comienzos de octubre se estaría realizando el plebiscito.
El tarjetón constará de una pregunta la cual debe ser clara y no generar duda, dice el registrador, y dos opciones: Sí o No.

De acuerdo con el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo Bustos , la última vez que se llevó a cabo un plebiscito en el país fue en el año 1957 para acabar la violencia liberal y conservadora.
Los analistas políticos aseguran que el plebiscito será votado por el SI en una mayoría del casi 70 % del total de los votos con los cual se podrán holgadamente refrendar los acuerdos que se firmen definitivamente entre el Gobierno Santos y la insurgencia de las Farc, logrando de esta manera un exitoso camino para alcanzar la paz que ha sido esquiva para los colombianos en las últimas seis décadas.
El Gobierno nacional tiene fincada sus esperanzas para el logro de este proceso en la tarea que desempeñen los Gobernadores y Alcaldes en sus correspondientes regiones, así como el de los congresistas, que son los jefes y mueven la política en sus territorios y el nivel de pedagogía que pueda alcanzarse a través de los medios de comunicación, pues es notable la apatía y desconocimiento total de los acuerdos pactados hasta ahora.



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