¿ Qué hacer si su hijo «mete vicio»?

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  • Información sobre las adicciones y vías de intervención para evitar el consumo de drogas en sus hijos y su entorno.

 

Según estudios, los primeros consumos de drogas suelen darse durante la adolescencia. El último Estudio sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias (Estudes) muestra que, a lo largo de 2015, el 26% de los estudiantes españoles de 14 a 18 años manifestaron haber consumido cannabis (marihuana).

En cuanto a las bebidas alcohólicas, según dicha encuesta, seis de cada diez adolescentes que acudieron a alguno de los centros solicitando ayuda y tratamiento.

Para Francisco Larrarte Muñoz de salud pública, “cada vez hay más familias que acuden preocupados al ver como llegan sus hijos a casa oliendo a alcohol, con las pupilas dilatadas, rigidez muscular en la boca y con evidentes síntomas de haber consumido algún estupefaciente”.

 

Signos de alarma ante posibles consumos

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Es muy importante detectar precozmente, sobre todo en los menores, el uso de cualquier droga, no sólo por los problemas de salud que pueden sufrir a corto y medio plazo, sino también por el riesgo de desarrollar una adicción. Entre las señales de alarma, que pueden ayudar a los padres a saber si su hijo/a ha empezado a consumir drogas, se encuentran las siguientes:
Cambio brusco en el cuidado y aseo personal.
Trastornos del sueño con insomnio y/o pesadillas y temblores.
Pérdida de peso o apetito excesivo.
Disminución del rendimiento escolar o abandono de los estudios.
Aislamiento físico, tendencia a aislarse en su habitación.
Disminución de la comunicación verbal y afectiva.
Empobrecimiento del vocabulario.
Abandono de aficiones e intereses.
Cambios bruscos de humor.
Pérdida de responsabilidad.

 

¿Cómo actuar  ante su  hijo ahora que existen evidencias de su consumo?

 

En cualquier caso, es conveniente no demostrar posturas sobreprotectoras y de sometimiento ante el hijo consumidor, pensando que así conseguiremos la aceptación del tratamiento. Por supuesto, es importante durante esta etapa el manejo de las normas y los límites en la familia (especialmente ejercer un gran control sobre el dinero).

Que el afectado perciba de una manera clara y determinante que es más conveniente para él, que tendrá más ventajas ponerse en tratamiento que continuar negándose al mismo por las repercusiones en la pérdida de sus prerrogativas.

 

¿Por donde empezar?

 

Los padres deben saber que ante estas situaciones no están solos, existen profesionales especializados en la orientación a la familia.

La consulta a los profesionales debe ser descrita como una primera toma de contacto y de búsqueda de información y orientación. Serán estos profesionales, los que determinen la duración, tipo de programa, número de sesiones,… que tendrá el tratamiento.

Si usted sospecha que un hijo suyo o cualquier otro familiar padece un trastorno por adicción, lo mas urgente es conseguir un diagnóstico profesional y un tratamiento efectivo que resuelva la situación.

 

¿Y si  su hijo no asume que está consumiendo?

Marihuana

Si después de todo intento para que el afectado asuma su situación de consumo y teniendo en cuenta que en la mayor parte de las ocasiones es un proceso lento y costoso, si no se asume, los padres deben mantener posturas firmes y de absoluto rechazo al consumo en el entorno de la familia.

En estos casos se pone en riesgo la convivencia familiar ya que el hijo no estará dispuesto a ceder en su consumo, ni la familia a aceptarlo. La ruptura de la convivencia es temida y plantea gran tensión en la familia, llegando en ocasiones a provocar una vuelta hacia atrás, por parte de los padres, en el nivel de exigencia hacia el reconocimiento del consumo y hacia la aceptación de apoyo profesional. No se debe ceder a los chantajes de tipo emocional que utiliza el consumidor para conseguir salirse con su voluntad.

Siempre hay que dejar claro, que no se le niega el apoyo familiar, sino que es él quién lo rechaza, así como las condiciones que deben existir para volver a plantearse la convivencia en la familia, mostrando siempre los aspectos positivos y de ventaja que obtendría con ella.

Y, por encima de todo, nunca debe sentirse culpable.

 

Y si la convivencia se hace imposible ¿cómo podemos reaccionar?

Addicts smoke "bazuco" (cocaine base) in an outlying area in downtown Bogota known as "Calle del Bronx", on September 17, 2012. Bogota's Mayor Gustavo Petro inaugurates today the first Mobile Service Center for Drug Addicts (CAMAD) to provide special treatments for drug addicts in that area, which include the supply of legal substitute drugs --the first initiative of this kind in Latin America. AFP PHOTO/GUILLERMO LEGARIA / AFP / GUILLERMO LEGARIA

En ocasiones, cuando la situación es límite, las posturas con las que debemos abordarla son también extremas, así lo es llegar a plantearse mantener o no la convivencia con un hijo drogodependiente. Pero posturas intermedias de asumir situaciones de consumo trasmitirán al consumidor la idea de que se está aceptando la situación, y por lo tanto se dificulta la toma de decisiones hacia el cambio.

Los tratamientos en adicciones son procesos que implican esfuerzo. Resulta más cómodo para el drogodependiente (que no más beneficioso) no iniciar ningún tratamiento. Si se le permite, o él lo percibe así, cualquier alternativa que no sea ésta y su vida sigue desarrollándose en los mismos términos que anteriormente, se está dificultado su toma de decisiones.

 

Entonces, ¿si le ponemos las cosas muy difíciles podría cambiar?

 

La ruptura de la convivencia con un hijo adicto no garantiza la consecución de nuestro objetivo y también entraña un riesgo, que el adicto abandone el hogar y siga un proceso de mayor deterioro. Pero es importante señalar, cómo puede ser necesario llegar a situaciones muy adversas para que drogodependiente acepte este proceso de cambio, lo que se conoce popularmente como “tocar fondo”.

En estos casos es frecuente que se vuelva a recurrir a la ayuda de la familia, es el momento de poner condiciones para que sea recibida y de ponerse en contacto con los profesionales.

En cualquier caso durante todo este proceso es siempre recomendable la ayuda profesional a la familia, que a través de orientación y apoyo, ayude ante la toma de decisiones y ante las posteriores consecuencias de la misma.