Indígenas y afros piden ser consultados sobre zonas de concentración

Indígenas

Comunidades indígenas y afrodescendientes piden ser tenidas en cuenta al discutir el tema en la mesa de diálogos de La Habana.

Si las cuentas salen como se han pensado y el próximo 23 de marzo Gobierno y Farc suscriben el acuerdo final sobre el fin del conflicto en La Habana (Cuba), a finales de mayo, a más tardar, la guerrilla deberá comenzar el proceso de dejación de armas.
Así quedó establecido en el punto sobre justicia pactado en septiembre pasado por los equipos negociadores, que claramente determina que “en el caso de las Farc, la participación en el sistema integral estará sujeta a la dejación de armas, que deberá comenzar a más tardar a los 60 días luego de la firma del acuerdo final”. Y para garantizar el rigor de dicho proceso, que no está claro cuánto tiempo podría durar, la creación de zonas de concentración de tropas guerrilleras será un componente más que necesario.

De ahí que el tema se haya convertido en una prioridad para el Ejecutivo y que el presidente Juan Manuel Santos haya citado a sesiones extraordinarias en las que, desde este martes y hasta el 15 de marzo, el Congreso tramitará la reforma a la Ley de Orden Público.

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La urgencia es clara: la iniciativa le devolvería al jefe de Estado las facultades originales otorgadas por la ley —cuando fue promulgada en 1997— para establecer zonas de concentración en el marco de diálogos con grupos guerrilleros y para pedir la suspensión de órdenes de captura e indultos. Dichas facultades habían sido restringidas a comienzos del primer gobierno Santos, cuando en la prórroga de la misma ley se prohibió la “creación específica de zonas de ubicación o de despeje de cualquier parte del territorio nacional”.

Se trata de una cuestión que ha generado fuertes controversias políticas y especulaciones sobre su posible ubicación, número y duración. Aspectos que actualmente se discuten en la mesa de negociaciones de La Habana como parte del punto sobre el fin del conflicto y en los que, según ha señalado el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, la experiencia de la ONU y su papel como organismo encargado de la verificación de un eventual cese bilateral del fuego será determinante.

Ese es, precisamente, uno de los puntos que más controversia han generado: la escogencia de las zonas. Si algo parece estar claro es que dichos espacios podrían establecerse en territorios en los que la guerrilla ha tenido presencia históricamente y en los que el que conflicto armado ha estado enquistado en las últimas décadas, como el caso de los departamentos de Cauca, Nariño, Putumayo, Chocó y Casanare. Sin embargo, para algunos sectores, el problema más inmediato que plantea la discusión es la falta de consulta con las comunidades que habitan las regiones y que en ciertos casos ya han comenzado a manifestar su desacuerdo.

De acuerdo con la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC), por ejemplo, pese a la constante solicitud de las comunidades, el Gobierno no ha tenido en cuenta en las discusiones de temas tan cruciales como las zonas de concentración a los pueblos indígenas ni a los afrodescendientes, que han sido víctimas directas del conflicto armado en el país y cuyos resguardos y territorios coinciden, en muchos casos, con regiones en las que las Farc han tenido dominio por décadas.

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“No estamos de acuerdo con que esas zonas de concentración se vayan a desarrollar en nuestros territorios. No sabemos en qué van a consistir, cuánto tiempo las Farc se van a quedar en esos territorios, quién va a ejercer el control social, el control territorial. En nuestros territorios hay autoridades indígenas, gobiernos propios, ¿eso se va a desconocer en el marco de ese acuerdo?”, dice Luis Fernando Arias, consejero mayor de la ONIC, al insistir en que el tema ha generado temor a su gente.

Similar descontento hay en algunas organizaciones afrodescendientes. El Grupo de Académicos e Intelectuales en Defensa del Pacífico Colombiano (Gaidepac), por ejemplo, emitió esta semana un comunicado en el que pone sobre la mesa algunas inquietudes sobre la poca participación de dichas comunidades en los diálogos de paz. “Nos preocupa que no se haya abierto un espacio dentro de los diálogos para escuchar al pueblo negro y a los pueblos indígenas”, señala el texto, en el que además revela que, desde 2014, la Autoridad Nacional Afrocolombiana (Anafro) y el Consejo Nacional de Paz Afrocolombiano (Conpa) han enviado varias cartas y mensajes a los equipos negociadores de Gobierno y Farc en La Habana, para pedir que la comunidad sea escuchada respecto a las perspectivas de la que será la implementación de los acuerdos en los territorios tras la firma de un acuerdo de paz, pero sin éxito alguno.

Colombian leftist rebels of the FARC patrol a road near to San Vicente del Caguan, Caqueta, province, April 28, during a practice exercise in Villa Colombia camp. More than 3,000 rebels arrived to Villa Colombia to attend at the inaugural act where the Army Revolutionary Forces of Colombia will start tomorrow their clandestine political Bolivarian party movement.

Sin embargo, hay quienes consideran que el tema va más allá de las organizaciones indígenas o afros e incluye a campesinos y pequeñas comunidades. Para el analista Enrique Serrano, las zonas de concentración son problemáticas para la población común y corriente “porque los criterios con los cuales se determinan son, a mi juicio, azarosos. El resto de la sociedad no ha sido consultada en absoluto sobre eso y las decisiones que el Estado toma en la materia son producto de que haya o no algún doliente interesado en que esas sean las zonas y no otras”.

Lo cierto es que el tema es actualmente motivo de discusión en la mesa de La Habana y será de allí de donde salgan los lineamientos y las explicaciones del caso. De momento sólo se sabe que la Fuerza Pública será la encargada de garantizar la seguridad tanto de las Farc como de la misión de Naciones Unidas que verificará que se cumplan las reglas básicas para garantizar la paz estable y duradera.

Por: Marcela Osorio Granados

@marcelaosorio24