El mal momento de Santos

juan_manuel_santos_presidente_de_colombia_0

Se le está pasando el tiempo al presidente Santos para hacer un ajuste a fondo de su gobierno. Y no se trata solamente de la crisis que está viviendo el Icbf por cuenta de las muertes de los niños en la Guajira. Por donde quiera que se mire está haciendo agua:
En el Ministerio de Defensa, nada que logran atajar la grave crisis que vive la Policía. Mientras la percepción de inseguridad crece y los policías detenidos por la comisión de delitos aumenta, el Ministro sigue en silencio y la cúpula del General Palomino sigue todavía más firme en su puesto.

En Agricultura, los frentes de batalla personal del Ministro se han extendido de los ganaderos a los comerciantes por cuenta del debate sobre los costos de intermediación agropecuaria, que por más realista que sea no supera un debate politiquero. El Plan Siembra, quizá su principal realización, no tiene viabilidad al no contar con los mecanismos de comercialización que garanticen la llegada al mercado de los productos. Y mientras la institucionalidad del sector sigue sin ajustarse, y sin aprovechar las sugerencias de la misión rural, el Jefe de la Cartera ahora entra a la baraja de los ‘presidenciables’ (¡!).

En Minas y Energía, las preocupaciones por la falta de una política energética y minera han sido desbordadas por la incapacidad para contener el auge de la minería ilegal y por el desgaste que le produce al Ministro tener que estar respondiendo por los contratos que la firma de su familia suscribe con el Estado por varios miles de millones de pesos.

En Hacienda, pese a los múltiples premios y reconocimientos que recibe como el “mejor Ministro de Hacienda del mundo”, Cárdenas sigue sin tomar las medidas que de verdad reduzcan el gasto o por lo menos ajusten los ingresos.

Cada vez es más costoso para el país seguir retrasando la decisión de presentar al Congreso una reforma tributaria estructural que cubra los vacíos y corrija los errores de las reformas pasadas, creando un ambiente de cada vez mayor incertidumbre.

Pese a la sofisticación de los modelos matemáticos disponibles, los desfases permanentes en los cálculos de la tasa de cambio y el precio del petróleo y del impacto de éstos en la producción, no parecen estar permitiendo una adecuada previsión de los recaudos y por tanto de las decisiones de política fiscal que se deben tomar. Lo paradójico es que mientras el gobierno no deje de gastar el único camino que va a tener a mano es el de provocar una contracción de la demanda (es decir, forzar la llegada de la crisis) como salida al problema.

En Ambiente y Desarrollo Sostenible, el gobierno sigue sin los instrumentos necesarios para enfrentar los problemas generados por el cambio climático, y sobrepasado por los conflictos ambientales que en la materia se han desatado por minería, tierra y por el agua. Como en su momento se informó, el Ministerio sigue sin saber cómo manejar estos conflictos al no saber en dónde están, qué información existe y qué derechos tiene la gente.

La lista es mucho más larga. Los problemas en los demás ministerios no son menores. Y eludir la responsabilidad que le cabe en el descalabro de Reficar, va a ser difícil.

Ahora, como si fuera poco, la presión que comienza a ejercerse desde el gobierno de los Estados Unidos y la Corte Penal Internacional, por la necesidad de establecer castigos mínimos a la comisión de delitos de lesa humanidad en los acuerdos de Justicia suscritos en La Habana, han puesto a Santos contra la pared.

Va a tener que pensar en un Ministro de Justicia que no sólo le aporte una solución creativa a las presiones externas, sino que de paso también le ayude a encontrar una salida eficaz al paro judicial que desde hace varias semanas viene afectando al país. Ojalá no deje pasar más tiempo. La solución es cada vez más costosa.

picture-168948

Por: Pedro Medellín Torres