El Indio Otálora resultó un «patán» con sus empleados ?. Difícil de creer .

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Una vez más el defensor del pueblo, Jorge Armando Otálora, se ve inmiscuido en un caso de maltrato laboral. Solo unos días después que el columnista Daniel Coronell denunciará este hecho, apareció la carta de renuncia de Astrid Helena Cristancho, secretaria privada del funcionario desde hace dos años.

“Me encontré desde el principio con una inclemente violencia verbal y psicológica, gritos, zapateos, manoteos, amenazas, pataletas, malos tratos en general. Este comportamiento es denigrante, no solo para mi sino para muchos de mis compañeros”, explica Cristancho en carta dada a conocer este viernes.

En la misiva, la secretaria manifiesta haber hablado la situación con Otálora, pero dice que él “no ha logrado los cambios suficientes para autogobernarse”, razón por lo que la situación no ha cambiado, hecho por el que pensó en renunciar desde hace tiempo, pero manifiesta que su amor por la institución y su papel como mediadora entre otros funcionarios y el Defensor del Pueblo se lo impidió.

Astrid Helena también indica que la actitud de Otálora es repetitiva con muchos de los empleados, y sus regaños son producto de hechos insignificantes o malentendidos, calificando sus gritos como escalofriantes: “los gritos que usted emite dentro y fuera de la oficina son escalofriantes y me han mantenido en zozobra todo este tiempo”.

Y es que esta situación parece un dilema, que el encargado de velar por los Derechos de los colombianos sea denunciado por sus maltratos y falta de respeto contra sus subalternos.

“Estoy segura que ninguno de mis compañeros discute su gran trabajo, pero el reconocimiento de su buena labor no lo faculta para maltratar. Ningún empleado de ninguna entidad pública o privada debe dejarse agredir sólo porque el líder de la entidad tiene buena imagen externa o por miedo a la represalias o a perder el empleo”, añadió la secretaria.

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Al parecer, la gota que derramó el vaso fue la reunión a la que citó Otálora a sus empleados el 17 de noviembre, después de que fue publicada la columna de Coronell. La secretaría afirma que pensó les pediría disculpas, pero al contrario de eso les insinuó que sacaran un comunicado desmintiendo dichos maltratos.