Después de la tempestad, viene la calma

Ya se está culminando el guayabo postelectoral que causa una contienda en las urnas en la que los caucanos y colombianos acudimos a una nueva cita con la democracia regional.

Ya se han hecho los respectivos análisis de quienes fueron los ganadores y perdedores en esa lluvia de agravios y difamaciones que caracterizaron ciertas campañas, mientras otras recurrieron al verdadero sentido de la política conquistando afectos y respaldos con programas, ideas e iniciativas.

Lo que viene es desearles los mejores éxitos en sus mandatos a los gobernantes electos, que los corporados cumplan sus trabajos de control político desde los concejos y asambleas, alcaldes y gobernadores tendrán cuatro años para cumplir sus promesas y compromisos con los electores y de paso sorprender a sus detractores.

El 2016 será un año de muchas expectativas en torno a las gestiones, planes de gobierno, obras y acciones que logren impulsar los nuevos mandatarios locales y seccionales, además inician sus periodos en medio de un clima de optimismo y esperanzas por los acuerdos que logren culminar entre el Gobierno Santos y las insurgentes Farc.

Además, si el proceso de paz sale adelante, como lo deseamos la mayoría de colombianos, estos gobernantes afrontarán retos tremendos en materia de desarrollo agropecuario, desarrollo de la democracia, seguridad, y apertura política a nuevas fuerzas.

Las cosas no se podrán manejar como antes, pues habrá interlocutores nuevos en los territorios como el Cauca, que ha sido histórico escenario del conflicto armado, aún lleno de contradicciones y viejos problemas que no lo dejan progresar como se merece.

Un tema transversal a todos será la seguridad ciudadana, que se sigue deteriorando a pesar de los esfuerzos del Gobierno y tiene preocupados principalmente a los centros urbanos; esa será otra guerra que tendrá que ganarse con más inteligencia y justicia social.

Atrás deben quedar las agresiones verbales, las calumnias y difamaciones, después de la tempestad ha llegado la calma. Los caucanos demostraron que el voto es una responsabilidad que con madurez cívica, conciencia y compromiso se debe ejercer.

Un voto razonado y una elección acertada, como la que hicieron los caucanos para la Gobernación, siempre traerán nuevos vientos de progreso y bienestar a nuestros municipios y regiones.

Recordemos que el buen gobernante es aquel que sustituye el apego al poder por la obsesión para resolver y es aquel que sabe rodearse de gente tanto o más idónea y sabia que él, porque entiende que su gran fuerza empieza por la de su propio equipo.

Luis Alberto Barrera Moreno

Luis Barrera

lualbamo@hotmail.com