Periodismo en época electoral

carlos elias cañar

 

CARLOS E. CAÑAR SARRIA

carlosecanar@hotmail.com

En épocas preelectorales y electorales es común observar en la prensa nacional, regional y local, que periodistas y columnistas utilizan sus espacios de información y de opinión para dedicarse a hacer campaña.

Práctica que no compartimos porque se contrapone al equilibrio democrático que permite a todos los participantes en la lucha política tener las mismas oportunidades. Hay expertos en la adulación de personajes interesados en el poder.

Es común entronizar y divinizar al político de sus “simpatías” o preferencias. Desde luego que tales comentarios en nada son gratuitos, puesto que quienes adulan no dan puntada sin dedal. Muy cuestionable también la actitud de quienes siendo a la vez columnistas y candidatos se dedican a darse vitrina con la pretensión de ganar adeptos.

En concreto, quienes utilizan sus tribunas periodísticas para hacer campaña no son más que “mercaderes de opinión”, no pocos de los cuales terminan engañándose al pensar que todos los ciudadanos son bobos para dejarse manipular a sus antojos. Politiquería barata.

A simple vista se huele que sólo se miran a sí mismos buscando contraprestaciones personales a cambio de sus comentarios y opiniones. A algunos les suena la flauta después de los resultados electorales, terminando en cargos o puestos privilegiados para sí mismos o para sus familiares. Otros no consiguen nada, pero ganas no les falta.

Como ciudadanos y electores es posible que los columnistas tengamos preferencias. Sin embargo se contrapone a la ética periodística utilizar los espacios de opinión en manifestar por quien o quienes definiremos el voto, perjudicando a otros candidatos que no cuentan con el privilegio de contar con voceros.

Por quien votaremos es algo que se define-o debe definirse- en el secreto de las urnas o en otros espacios que no sean las columnas. Es cierto que a muchos les puede resultar difícil hacerlo; pero si hay ética periodística y sentido de la democracia, priman los principios y convicciones que las circunstancias y conveniencias personales o sectoriales.

El objetivo central del periodismo verdadero es la defensa del bien público, las citadas prebendas huelen feo. Enferman de osteoporosis la democracia. No es que como forjadores de opinión tengamos que marginarnos de comentar, criticar programas, propuestas y actitudes de los políticos.

De hecho lo hacemos. Expresar lo que gusta y lo que disgusta, lo acertado y lo desacertado, lo bueno y lo malo, lo posible y lo imposible, etc. Todo esto es muy diferente a manipular el voto despotricando de unos y alabando a otros, manipulando la información y la opinión para que los ciudadanos voten por la preferencia del columnista.

En ocasión de la elección de gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y miembros de las juntas administradoras locales, hace varios años la dirección del periódico “El Colombiano” de Medellín, sugirió a los colaboradores o columnistas no remitir escritos que contuvieran sus preferencias electorales por ser una actitud favorable al equilibrio informativo del periódico.

Enfatizó: “Lo hacemos en virtud del pluralismo que nos anima y del principio rector que nos guía: dar a todos de los candidatos a elección popular igual oportunidad. No sería justo señalar a dedo a unos e ignorar a otros.

Como hay candidatos privilegiados que tienen voceros entre los columnistas del periódico, lo mínimo que podemos hacer, en aras de la equidad, es decirles a esos columnistas que no opinen a favor de su favorito ni en contra de quienes le compiten por el mismo cargo.

Los columnistas deben saber, y los periodistas de profesión tienen que saber-porque es norma rectora de nuestra ética- que el derecho a la información no es de nosotros sino de todos los ciudadanos.

Ellos tienen el derecho de recibir la información más completa posible y, nosotros, el deber de suministrársela”. Agrega que los columnistas, “no pueden tener el privilegio -ni pueden tenerlo sus favoritos- de señalar a dedo al que les guste.

Las páginas de opinión de “El Colombiano” se abstienen de ser un espacio para la publicidad política de unos pocos, en perjuicio de una mayoría que no tiene promotores ni defensores oficiosos o de oficio.

Lo hacemos por los principios de libertad responsable, pluralismo e igualdad de oportunidades”. Sugerencia de la dirección del periódico que algunos tildaron de censura pero que muchos consideramos acertada decisión democrática.

Eso de señalar a dedo al personaje o candidato que le guste al periodista se está haciendo común no solamente en la prensa escrita sino también en la radio y en la televisión. Situación que hace necesario que en todas las épocas y en especial en tiempos electorales, de parte de las direcciones de los periódicos, de las emisoras y programadoras de televisión haya mayor control del contenido de los artículos de opinión y de la información periodística para evitar conculcar la equidad, la imparcialidad y el sentido de la verdad que corresponden a un periodismo libre y responsable.

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