¿Imparcialidad electoral en los medios del Cauca?

JULIAN ANDRES XCAICEDO ORTIZ

Quienes nos dedicamos al análisis político, aun no salimos del asombro que genera la manipulación informativa tan abierta, “casi descarada”, que por el afán de votos del jefe en turno, realizan algunos medios en el Cauca por estos días.

Algunas de las razones que nos llevan a hablar de “amaño informativo”, abundan. En primer lugar, es importante mencionar que la política, no solo la electoral, nunca serán lo suficientemente buena o lo suficientemente mala.

Las gestiones de gobierno por ejemplo, en cualquier país región o localidad de América Latina, siempre tendrán moras ciudadanas en el ejercicio presupuestal y en el proceso de toma de decisiones: es claro que el gobierno no es de un solo individuo.

Y en una cultura donde es más fácil evidenciar los errores que reconocer los aciertos, eso para nosotros los caucanos es casi idiosincrático, hablar mal del gobernante o la administración en turno sin analizar a profundidad las motivaciones o contextos, es una ejercicio que además de no implicar mayor exigencia cognitiva, no genera un escenario abierto de debate, propuestas, confrontación de ideas y mucho menos permite la construcción de una ciudadanía racional que potencie la toma decisiones que construyen mejores ciudades, departamentos o países.

Lo cierto es que estas situaciones, además de ser una muestra clara de ausencia de dignidad para quienes se prestan a la farsa, es una forma simplista de construir un mundo prismático donde “cada quien mira la realidad desde el lado que le conviene.”

Tales posiciones rayan en lo absurdo y pone en entre dicho el papel de los medios de comunicación en una sociedad en red, de la información, del conocimiento, además de eso que suelen llamar ética o responsabilidad, porque la información y la objetividad no está y no puede estar a criterio de negociación, ni de oferta y demanda, aunque se entiende si quien paga la nómina está convencido de que la gobernación es una “empresa”.

Y es que el peligro de creer que la vida es una empresa y que todo en este mundo se mide exclusivamente por indicadores económicos, tiene una visión reduccionista de las dinámicas sociales que son necesarias para reconstruir una sociedad caucana que ha sido presa de fenómenos endémicos de conflicto y violencia.

Los medios deben comunicar, no entregarse al mejor postor, y hablar sistemáticamente de los desaciertos de una administración no aporta al debate político e incluso a la idea de la añorada caucanidad y sus refuerzos identitarios.

 

Los ciudadanos, académicos, sujetos, individuos que vivimos al Cauca y que queremos lo mejor como una construcción social del presente al futuro, EXIGIMOS que en el escenario electoral primen las propuestas y proyectos, no la guerra sucia, las opiniones y percepciones negativas y destructivas. Un candidato o su “patrocinador” que solo opinan y estructuran percepciones no son de confiar en la acción política gubernamental. Particularmente me niego a ser gobernado por personas así, ya que eso suena a oportunismo y por mucho que se venda como la súper opción, no quiero y las personas en general no quieren, que les digan sobre qué pensar, solo que desde el cuarto poder, los medios, le recordemos a la gente la importancia de pensar y decidir correctamente.

Julián Andrés Caicedo Ortiz

Politólogo, Maestro y Doctor en Estudios Latinoamericanos

Asesor, Consultor, Investigador y Profesor Universitario

jcaicedo@unam.mx