A SEIS AÑOS DEL ASESINATO DEL PERIODISTA JOTA EVERARDO AGUILAR EN EL PATÍA SIGUE RODEANDO SU MUERTE LA IMPUNIDAD.

 

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El viernes 24 de abril de 2009, un hombre llegó a la casa de ‘Jota’ Everardo para informarle que en una escuela del municipio, se estaban robando algunos implementos. “Yo tengo unas fotos y se las quiero pasar”, dijo el desconocido, quien a los pocos minutos se marchó con la idea de regresar con las anunciadas pruebas.

 

Cerca de las 7 de la noche el hombre llegó. Saludó a ‘Jota’ Everardo desde la puerta. “Qué quiere”, le dijo Aguilar desde el interior. “Don Jota es que le traigo las fotos”, dijo el desconocido, mientras en ese mismo instante, la esposa del periodista y una de sus hijas, desde el interior de una habitación, podían ver lo que sucedía.

 

Everardo no supo quién había llegado, porque estaba de espaldas a la puerta. Tranquilo. Sentado sobre un sillón, viendo uno de sus programas favoritos. Sin embargo, recordó aquellas fotos como la prueba de un posible tema a denunciar en los próximos días. Le dijo al hombre que esperaba una respuesta bajo la puerta, que siguiera.  “Muéstreme qué trae”, mencionó.

 

El hombre fue reconocido por la hija y la esposa del periodista. No encontraron sospecha alguna en la ya acostumbrada rutina, en donde la gente desfilaba por su casa, llevando información o consultando a Aguilar. El individuo se acercó tranquilo a Everardo. Aún lo tenía de espaldas. Fue entonces cuando el sonido de varios estruendos se esparcieron por la casa. Sonidos secos, ligeros. Seis disparos.  “La guerrilla”, pensaron las mujeres en la habitación.

 

Los segundos, la angustia, la escena, el miedo. Everardo sin vida en su silla.  La sangre. ¡Quién lo había asesinado! En un momento de lucidez, las mujeres vieron al hombre. Ese, que confiado y tranquilo había llegado a tempranas horas del día y que había regresado en la noche, no con las anunciadas fotos, sino con un arma, ya caliente entre sus manos, después de haber descargado seis balas. Era él. No había sido nadie más. Las mujeres ahora miraban cómo el asesino con una tranquilidad envidiable, ponía su revólver en la cintura, para marcharse sin prisa.

 

En cuestión de minutos la gente llegó hasta la casa para ver lo que había pasado. Pronto la noticia del asesinato de Aguilar, se difundió por el pueblo y la gente fue llegando hasta que en la amplia casa ya no cupo una persona más, ni siquiera su hijo, Martín Aguilar, que llegó proveniente de Popayán a media noche; “la casa estaba llena de gente, era increíble”, recuerda.

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Dedicó 37 años de su vida al Periodismo en los diarios: El Violín, Diario del Sur de Pasto, El Liberal de Popayán y El País de Cali, igualmente en la prensa radial en las emisoras CARACOL, RCN, ARMONY RECORDS, RADIO SUPER Y BOLIVAR STEREO.

Al día siguiente las cosas no cambiaron. Una gran cantidad de personas llegaron hasta la morada de ‘Jota’ Everardo para verlo por primera vez. Siempre lo habían escuchado, pero no lo conocían, y ahora pasaba todo lo contario: la gente lo conocía, pero ya no escuchaba su voz. “La gente de muchos municipios del Cauca desfilaba por las calles para darle el último adiós a mi padre”, recuerda Martín.

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La muerte de este reconocido periodista generó una gran tristeza en el departamento. El ex gobernador del Cauca, Guillermo Alberto González aseguró que era un hecho lamentable, mientras que el entonces Defensor del Pueblo, Vólmar Pérez Ortiz, condenó el acto de violencia contra el periodista y se sumó a las voces de repudio. Por su parte, el expresidente de Colombia Álvaro Uribe Vélez, anunció una recompensa hasta de 50 millones de pesos a quien diera información que permitiera la captura del autor del crimen.

 

Los resultados no se hicieron esperar. En el mes de julio del mismo año la policía detuvo a Arley Manquillo Rivera, alias ‘El Huracán’, como presunto autor del crimen. El hombre  fue aprehendido en un puesto de control ubicado en la carretera que va de Popayán a Timbío, cuando se desplazaba por la zona en una motocicleta.

 

Las investigaciones en ese momento señalaban que el presunto sicario pertenecía a la banda criminal ‘Los Rastrojos’ y supuestamente fue contratado por una suma cercana a los 15 millones de pesos para asesinar  al periodista caucano.

 

Sin embargo, el ‘Huracán’ fue absuelto por el juez primero especializado de Popayán, Víctor Narváez, el 14 de noviembre de 2009. El juez dio crédito a la defensa del sindicado, que presentó como testigos a su esposa y una vecina, las que sostuvieron que el día de asesinato Manquillo participaba en una reunión del organismo local Acción Social en la Secretaría de Gobierno. Este argumento fue desvirtuado por la Fiscalía que no encontró registros de esas reuniones. Por esta razón la Fiscalía apeló el caso.

 

Pero de nada sirvieron los esfuerzos. Una de las personas que había colaborado en la captura de alias ‘El Huracán’, quien era testigo clave, se negó a seguir ayudando en el caso, por presuntas amenazas en contra de su vida y la de su familia. Así, las cosas se complicaron y al no tener una prueba contundente pronto el caso fue archivado.

 

Sin embargo, desde el asesinato de ‘Jota’ Everardo, se sigue rumorando sobre el autor intelectual del crimen. La gente dice saber de quién se trata, pero tiene miedo y la verdad parece quedar oculta, para darle paso a un nuevo caso de impunidad.

ANDRÉS CÓRDOBA – NUEVO LIBERAL