LA HORA SANTA

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“La única vez que Nuestro Señor pidió algo a Sus apóstoles fue la noche de Su agonía. Y desde esa vez se ha visto frecuentemente, en la historia de la Iglesia, que el mal ha estado siempre despierto y los discípulos dormidos. Por esta razón es que surgió de Su angustiado y abandonado corazón el gemido ‘¿No pueden velar una hora Conmigo?’.  El no suplicó por una hora de actividad, sino por una hora de compañía”.

La Sagrada Eucaristía, el Santísimo Sacramento,  es Jesús Mismo.

En la noche del primer Jueves Santo, Jesús nos dio nada menos que el regalo de Su

Cuerpo y Su Sangre, el Santísimo Sacramento.

En toda Misa Católica, el pan y el vino “por las palabras de Cristo y la invocación del Espíritu Santo, se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo ”.

La Sagrada Eucaristía, (El Santísimo Sacramento) es el Cuerpo  y la Sangre de Cristo.

 

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Beneficios de una Hora Santa de Adoración Eucarística.

Toda persona que pasa una hora de adoración ante Jesús en el Sacramento de la Sagrada

Eucaristía, desarrolla una relación personal con Jesús y crece en amor y santidad. Un tiempo

de silencio con nuestro Señor en la adoración, permite que lo escuchemos y reconozcamos

Su voz cuando nos habla a nuestro corazón.

11081495_967883699903562_6189596682926439335_n                                                                            Parroquia Cristo Rey

La diferencia entre pasar un tiempo con Jesús en el Santísimo Sacramento expuesto en la

custodia, a pasarlo ante un Sagrario, es la misma diferencia que existe entre conversar con

un amigo cara a cara en lugar de hacerlo separados por una puerta cerrada.  Ver a Jesús

expuesto en la Sagrada Eucaristía es más conducente a la intimidad y a la oración personal

que mirar al Sagrario.

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PRECES- ORACIÓN DE PETICIÓN EN LAS PARROQUIAS DE  PUERTO TEJADA:

Quisiéramos poner ante nuestros ojos a cuantos están marcados por el dolor y la angustia, por la soledad o el sinsentido, por la desgracia y la tortura, por la marginación y la miseria, por la enfermedad o la cárcel, por la humillación y condena a muerte… En todas Cristo sigue su agonía.

Pedimos:

  • Por los agonizantes y enfermos terminales, que además de los paliativos, no les falte el ángel del consuelo. Roguemos al Señor
  • Por los que viven en la miseria y el olvido, que lleguen a todos sus gritos silenciosos. Roguemos al Señor
  • Por los que son víctimas del terror, de la guerra, de los secuestros y la tortura, que a todos nos interpele su martirio. Roguemos al Señor
  • Por los ancianos que no son queridos y se sienten solos, que encuentren personas que los acompañen y valoren. Roguemos al Señor
  • Por las mujeres maltratadas, víctimas de la violencia de género, la prostitución, que puedan recuperar su dignidad y su libertad. Roguemos al Señor
  • Por los niños esclavizados, vendidos, prostituidos, militarizados, que encuentren los medios para rehacer sus vidas. Roguemos al Señor
  • Por los que no tienen trabajo, por los fracasados, que no les falten nuevas oportunidades. Roguemos al Señor
  • Por todos los que están marcados por el desamparo o el vicio y las adicciones, que no pierdan la esperanza de una liberación. Roguemos al Señor
  • Por los inmigrantes, que tienen que afrontar tantos riesgos y separaciones, que puedan ser integrados socialmente y alcanzar sus proyectos. Roguemos al Señor
  • Por los jóvenes que encuentran la muerte a temprana edad de manera violenta. Roguemos al Señor

Oremos: Oh Jesús, que luchaste y sufriste la agonía de Getsemaní, acompaña y conforta a cuantos se encuentran en esas noches tristes.