HOY SE INICIA LA NOVENA DE LA DIVINA MISERICORDIA

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La Iglesia celebra el II Domingo de Pascua la Fiesta de la Divina Misericordia. La preparación de la fiesta se inicia el Viernes Santo con la Novena a la Divina Misericordia.

La Devoción a la Divina Misericordia constituye un auténtico movimiento espiritual dentro de la Iglesia católica promovido por Faustina Kowalska, a quien Juan Pablo II canonizó el 30 de abril de 2000. El Beato Juan Pablo II escogió ese día para anunciar: «En todo el mundo, el II Domingo de Pascua recibirá el nombre de Domingo de la Divina Misericordia.

Una invitación perenne para el mundo cristiano a afrontar, con confianza en la benevolencia divina, las dificultades y las pruebas que esperan al género humano en los años venideros».

 NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Como preparación para la Fiesta de la Divina Misericordia Nuestro Señor pidió a Santa Faustina que hiciera una novena de oración desde el Viernes Santo hasta el Sábado de la siguiente semana.

Estos nueve días de oración (la palabra “novena” re refiere al número nueve) antes de la Fiesta de la Divina Misericordia son como los nueve días de oración en la sala superior antes del día de Pentecostés (ver Hch 1, 14).

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El Señor dio a Santa Faustina para cada uno de estos nueve días una intención diferente: toda la humanidad, especialmente los pecadores; las almas de los sacerdotes y los religiosos; todas las almas devotas y fieles; aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no conocen a Jesús; las almas de los hermanos separados; las almas mansas y humildes, y las almas de los niños pequeños; las almas que veneran y glorifican especialmente Su misericordia; las almas que están detenidas en el Purgatorio; y las almas tibias.

«…El primer Domingo después de Pascua es la Fiesta de la Misericordia, pido se rinda culto a Mi Misericordia con la solemne celebración de esta Fiesta y con el culto a la  Imagen concederé muchas gracias a las almas …». (Diario, 742)

«Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre… Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión”. (Diario, 1209)

Primer día . Viernes Santo . 3 de abril de 2015

«Hoy tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de Mi Misericordia.  De esta forma Me consolarás de la amarga tristeza en que Me sume la pérdida de las almas.»