
Así se vivió y se acompañó a cada uno de nuestros hermanos feligreses que padecen dolor y sufrimiento y que asistieron a la Santa Misa en el Templo Parroquial de Nuestra señora de la Medalla Milagrosa en Puerto Tejada
“Que el Dios de la vida los llene de fortaleza y alegres respondan al llamado de Dios para que haciendo su voluntad, puedan servirlo con amor” expresó el Párroco Gustavo Aguilar quien sostuvo que mediante este sacramento en virtud del cual el cristiano que se encuentra aquejado por la enfermedad recibe, por obra de la unción con óleo y la oración del sacerdote, la gracia de Dios para la salud sobrenatural de su alma y, si le conviene para su destino eterno, también la salud del cuerpo.

El sacerdote Diocesano explicó en la Eucaristía que este “Es un don particular del Espíritu Santo: Este sacramento es una gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez.”

Posteriormente a la Santa Misa se ofreció una cena de caridad con vecinos, ancianos y enfermos del sector de este templo parroquial que atiende el Oriente Portejedeño.


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