Batiendo palmas los Portejadeños recibieron la Semana Santa.

 

domingo de ramos

Decenas de feligreses acompañaron la procesión de hoy, Domingo de Ramos, que recorrió algunas calles del Centro de Puerto Tejada, desde la Estación de Policía en el Barrio La Esperanza hasta el Templo Parroquial de la Inmaculada Concepción, 

La Procesión del Templo De Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa  salió desde el barrio Granada y  la de La Parroquia del Espíritu Santo desde la Cancha de Villa Clarita,mientras la Parroquia de Cristo Rey lo hizo desde la Terraza frente a Comfacauca.

El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Mateo.

En este día, se entrecruzan las dos tradiciones litúrgicas que han dado origen a esta celebración: la alegre, multitudinaria, festiva liturgia de la iglesia madre de la ciudad santa, que se convierte en mimesis, imitación de los que Jesús hizo en Jerusalén, y la austera memoria – anamnesis – de la pasión que marcaba la liturgia de Roma. Liturgia de Jerusalén y de Roma, juntas en nuestra celebración. Con una evocación que no puede dejar de ser actualizada.

“Vamos con el pensamiento a Jerusalén, subimos al Monte de los olivos para recalar en la capilla de Betfagé, que nos recuerda el gesto de Jesús, gesto profético, que entra como Rey pacífico, Mesías aclamado primero y condenado después, para cumplir en todo las profecías.” Sostuvo el padre Ever Claudio Marín García, Párroco del Templo de la Inmaculada  Concepción.

“La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor”. Expresó el Padre Gustavo Aguilar de la Parroquia de la Milagrosa.

Oración para colocar las palmas benditas en casa:

Bendice, Señor, nuestro hogar.

Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.

Danos paz, amor y respeto,

para que respetándonos y amándonos

los sepamos honrar en nuestra vida familiar,

Sé Tú, el Rey en nuestro hogar.

Amén.