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El Comando Conjunto de Operaciones Especiales de las Fuerzas Militares de Colombia, bajo la orden del presidente Abelardo De la Espriella, ejecutó durante la madrugada de este jueves 22 de octubre de 2026 un bombardeo de alta precisión contra un campamento del ELN en el departamento de Nariño, el cual ha dejado un reporte preliminar de 8 guerrilleros muertos.
El ataque estuvo dirigido directamente contra el Frente de Guerra Suroccidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN), una estructura que ha expandido su control territorial y disputas por economías ilícitas en el suroccidente del país.

Esta acción corresponde a la quinta operación aérea de este tipo autorizada por la administración de De la Espriella contra grupos armados ilegales, y la primera que se registra específicamente en esta región de Nariño muy cerca a los límites con el Cauca.

Según se supo el objetivo principal sería Neftalí Riascos Alegría, alias Marcos Pacífico, señalado como el principal cabecilla del Eln en esta zona del Cauca, quien venía sosteniendo una disputa territorial con las disidencias de las Farc al mando de alias ‘Iván Mordisco’ por el control de las economías ilegales en el cañón del Micay.
Se trata evidentemente del primer bombardeo en Nariño, en el marco de las operaciones que el Jefe de Estado ha anunciado para combatir este tipo de grupos armados. Precisamente, el presidente colombiano dio comienzo a este tipo de ofensivas aéreas con una sobre el ELN en Guaviare el pasado 10 de agosto, apenas tres días de jurar el cargo.
El último bombardeo data de dos semanas atrás, en la convulsa región del Catatumbo, en Norte de Santander, contra posiciones del Frente 33, una facción de la disidencia del Estado Mayor de los Bloques y Frentes (EMBF) de ‘Calarcá’. En esta operación murieron cuatro personas, entre ellas un menor de edad.
Las tropas ingresaron a la zona tras el ataque para asegurar el perímetro. Además de los reportes preliminares de bajas, se indaga la situación de una menor de edad presuntamente rescatada y se verifica la plena identidad de los fallecidos.
La presencia cada vez mayor de menores de edad dentro de estos grupos armados, fruto de los reclutamientos forzados, es uno de los argumentos esgrimidos por los detractores de este tipo operaciones aéreas, a pesar que tanto en este como los anteriores gobiernos insisten en que se realicen bajo estrictos protocolos de seguridad.


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