Ex Presidente  Santos defiende permanencia de la JEP y pide “meter el acelerador” para resolver los macrocasos.

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El expresidente Juan Manuel Santos no ha pedido la eliminación inmediata de la JEP, sino que aclaró que la entidad debe cumplir con los límites legales pactados y concluir sus funciones en 2028 o 2033.

Santos rechazó firmemente las propuestas de otros sectores políticos para suprimir repentinamente la institución, advirtiendo sobre las graves consecuencias morales y jurídicas que esto traería para las víctimas del conflicto armado y los compromisos internacionales de Colombia.

Santos se mostró en contra de ampliar la vigencia legal de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) más allá de lo acordado originalmente. Señaló que el tribunal de justicia transicional debe culminar su cometido en los plazos fijados y le pidió formalmente “meter el acelerador” para resolver los macrocasos pendientes  y mostrar reales resultados  por lo que se que viene  cuestionado por el gobierno nacional  y amplios  sectores  de  opinión  que consideran  que este  tribunal no ha servido sino “para lavarle la  cara a  los crímenes de lesa humanidad cometidos por el grupo insurgente”.

Paralelamente, el exmandatario criticó con dureza los intentos de aplicar recortes presupuestales al sistema de justicia transicional.

Argumentó que el Estado colombiano tiene la obligación de garantizar todos los recursos económicos indispensables para que los magistrados operen de manera autónoma hasta su cierre definitivo, sin embargo ya s e conoció que la JEP tendrá un recorte  de $170 mil millones  de  pesos en el presupuesto  del  2027.

Santos recalcó que el modelo de justicia restaurativa es la columna vertebral del Acuerdo de Paz, que  su gobierno  firmó  a  nombre  del Estado Colombiano  con las  extintas guerrillas de las Farc y el líder de las FARC Rodrigo Londoño (alias Timochenko)  inicialmente el 26 de septiembre de 2016 en Cartagena, tras las negociaciones que se desarrollaron en La Habana, Cuba por lo cual desmantelarlo de forma abrupta constituiría una violación directa a lo pactado en La Habana.

Redacciòn