Arquidiócesis dio un mensaje de esperanza, reconciliación y fe en el Centro Penitenciario San Isidro de Popayán.

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En el marco de la Fiesta de la Virgen de las Mercedes, patrona de las personas privadas de la libertad, la comunidad del Centro Penitenciario San Isidro de Popayán vivió una jornada de fe y reflexión espiritual.

La solemne eucaristía estuvo presidida por Monseñor Iván Antonio Marín López, arzobispo emérito de Popayán, quien invitó a los asistentes a abrazar el perdón, la reconciliación y el valor de las nuevas oportunidades en los procesos de resocialización.

Marín López recordó que la palabra “merced” significa compasión, gracia y caridad. Definiendo la misión de la Virgen como protectora y consuelo de los cautivos.

El representante emérito de la Iglesia Católica en el Cauca insistió  ante la población  carcelaria en que, “aunque el cuerpo esté limitado por los muros de una prisión, el espíritu puede alcanzar la paz y la redención mediante la fe y el arrepentimiento sincero”.

El prelado enfatizó que la institución eclesiástica y las pastorales penitenciarias no juzgan, sino que permanecen presentes para acompañar tanto a los internos como a sus familias en el proceso hacia segundas oportunidades y la reinserción.

Monseñor Iván Antonio Marín López en su mensaje   a los internos de la Cárcel de San Isidro que en medio de sus encierros físicos, esta  ocasión con la  evocación de la Vírgen de Las Mercedes era también a sanar heridas, rencores, miedos y culpas que aprisionan el corazón de cualquier ser humano.

Posteriormente, entre cantos, oraciones y muestras de devoción, los internos acompañaron la imagen de la Virgen en una procesión por los pasillos del centro penitenciario, renovando su fe y su compromiso con un mañana mejor.

Redacciòn