1753 vistas
Después de más de tres días de búsqueda en una de las zonas montañosas más complejas del país, las autoridades confirmaron el desenlace. Los cuatro integrantes de una misión de salud y el piloto de la avioneta Cessna T206, matrícula HK-4985, fueron encontrados sin vida. El presidente Abelardo De La Espriella confirmó la noticia y expresó sus condolencias a las familias.
El avión había despegado de Condoto, Chocó, con destino al aeropuerto de Guaymaral, en Bogotá, y su última comunicación fue registrada aproximadamente a las 9:23 a. m., cuando se encontraba en cercanías del cerro Tatamá.
En la avioneta viajaban cuatro mujeres que regresaban después de participar en una brigada médica en Condoto: Perla Costanza Álvarez, Sandy García, María Guzmán y Yuliza —también identificada en algunos reportes como Julissa— Figueredo. El quinto ocupante era el piloto Mehmet Cankaya.
Detrás del vuelo había una misión humanitaria. Las cuatro mujeres habían viajado hasta Condoto para participar en una brigada de salud que atendió a habitantes de esa región del Chocó, incluidos ciudadanos afectados por el terremoto que golpeó al departamento el pasado 10 de agosto.
La brigada estaba vinculada a la Patrulla Aérea Civil Colombiana, organización que desde hace décadas moviliza voluntarios y profesionales de la salud hacia regiones apartadas donde las comunidades tienen dificultades para acceder a servicios médicos especializados.
Julissa Figueredo Rodríguez fue identificada como médica radióloga vinculada a la Clínica del Country. Perla Costanza Álvarez figuraba como subgerente de Convenios Médicos de Colmédica Medicina Prepagada, mientras que Sandy García era enfermera. María Guzmán también estaba vinculada a la misma entidad de salud.
Hacia las 7:30 de la mañana, un helicóptero UH-60 Black Hawk de la Fuerza Aeroespacial Colombiana detectó desde el aire indicios correspondientes a la avioneta en inmediaciones del Parque Nacional Natural Tatamá.
El punto fue localizado en una zona montañosa cercana a la vereda Oscordó, en Pueblo Rico, Risaralda, aproximadamente a 9.000 pies de altitud.
En la operación fueron utilizados helicópteros Bell-212 y UH-60 Black Hawk, además de una aeronave C-90 equipada con sistemas especializados de geolocalización.
La topografía hacía prácticamente imposible una aproximación convencional por tierra. A las fuertes pendientes se sumaban la vegetación cerrada, las lluvias y la dificultad para mantener comunicaciones desde el interior del parque.
Alrededor de 170 personas, entre integrantes de organismos de emergencia, autoridades y voluntarios de comunidades locales, participaron en distintas fases de las labores de búsqueda. También hubo colaboración de integrantes de comunidades indígenas de la región.
Los restos de la avioneta habían quedado distribuidos en diferentes puntos de la montaña, lo que obligó a los rescatistas a ampliar el rastreo alrededor del sitio inicialmente localizado desde el aire.
Ahora las autoridades aeronáuticas deberán avanzar en la investigación técnica para establecer las circunstancias exactas del accidente de la Cessna T206 HK-4985. Hasta el momento, las autoridades no han establecido públicamente una causa definitiva del siniestro.


Debe estar conectado para enviar un comentario.