Añoranzas Balboenses: Una Fotografía que  guarda la  memoria de Balboa.

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Una fotografía tomada en 1970 por Olmedo Burbano, quien para entonces se desempeñaba como alcalde municipal de Balboa, se convierte hoy en un valioso documento de la memoria y la historia local.

La imagen fue captada en La Planada, lugar al que un grupo de Balboenses llegó con motivo de las fiestas patronales. En ella aparecen varios jóvenes de aquella época, algunos de los cuales integraban el equipo municipal de fútbol, considerado por entonces como el mejor conjunto futbolístico de Balboa.

Entre los protagonistas de esta fotografía se encuentran Arturo García, Norberto Otero, Rafico Meléndez, Ramiro Guzmán, Julio Tobar, Fabia y Esperanza Albán, Tairo López, Abel y Eder Burbano, cuyos rostros hoy evocan una época de juventud, amistad, deporte y encuentro comunitario.

Con el paso de más de cinco décadas, la fotografía adquiere un significado aún más especial. La mayoría de sus protagonistas permanece con vida y, aunque los años han dejado inevitablemente sus huellas, conservan en su memoria los recuerdos de aquellos tiempos. La excepción es Julio Tobar, ubicado primero de derecha a izquierda, quien falleció siendo aún joven.

La historia de estos personajes está estrechamente ligada a los primeros años de Balboa como municipio. Balboa fue creado mediante Ordenanza expedida por la Asamblea Departamental del Cauca el 20 de octubre de 1967 y comenzó su vida jurídica el 1.º de enero de 1968. Por ello, esta imagen corresponde a una etapa muy cercana a los primeros años de existencia administrativa del municipio y permite asomarnos a la vida social de aquella joven comunidad.

 

La historia de Arturo García

Entre los protagonistas merece especial reconocimiento Arturo García, ubicado primero de izquierda a derecha y vestido con camiseta y pantalón oscuros.

Arturo era hijo del recordado profesor Gerardo García, un destacado educador que dedicó buena parte de su vida a la formación de varias generaciones de estudiantes de Balboa. Se estima que su labor docente alcanzó por lo menos a diez generaciones de jóvenes balboenses.

Siguiendo la vocación de su padre, Arturo García también ejerció como docente en Balboa. Posteriormente fue trasladado como educador a Corinto, Cauca, donde desarrolló buena parte de su vida profesional y familiar. Allí formó un hogar y tuvo varios hijos. Uno de ellos, años más tarde, llegó a ocupar el cargo de alcalde de Corinto mediante elección popular, prolongando así una historia familiar vinculada al servicio a la comunidad y a la educación.

Rostros que cuentan una historia

Como ocurre con tantas fotografías antiguas, esta imagen guarda mucho más que un grupo de personas. En ella está representada una generación que vivió los primeros años de Balboa como municipio, una época en la que el deporte, las fiestas patronales, la educación y los encuentros entre amigos contribuían a fortalecer los lazos de una comunidad que apenas comenzaba a construir su propia historia administrativa.

Con los años, la mayoría de estos hombres y mujeres tomó nuevos rumbos. Muchos abandonaron Balboa y desde hace varias décadas viven fuera del municipio. Sin embargo, sus historias y recuerdos continúan ligados a esta tierra donde crecieron, estudiaron, hicieron amistades, jugaron fútbol y compartieron momentos que hoy adquieren un enorme valor sentimental.

Las nuevas generaciones de los referidos personajes en la actualidad se encuentran, en su mayoría, radicadas fuera del municipio.

Hoy, más de medio siglo después, esta fotografía se transforma en una pequeña ventana hacia el pasado. Permite reconocer rostros, recuperar nombres y, sobre todo, recordar a una generación que fue protagonista de los primeros años de la vida municipal de Balboa.

Una fotografía, muchos rostros, innumerables recuerdos y toda una historia detrás.

Eso es, precisamente, lo que representan las Añoranzas Balboenses: recuperar del baúl de la memoria aquellos momentos y personajes que, aunque el tiempo haya llevado por diferentes caminos, siguen haciendo parte de la historia y del corazón de Balboa.

Holman Bolaños 

Redacciòn