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El presidente Abelardo De La Espriella encabezó hoy la ceremonia oficial de transmisión de mando de la nueva cúpula de la Fuerza Pública en Colombia. Durante el evento protocolario, el mandatario ratificó su política de seguridad bajo la premisa de que la paz se impondrá mediante “la fuerza de las armas y las leyes de la República”.

La nueva línea de mando, consolidada oficialmente, está conformada por: Ministro de Defensa: Gral. (r) Jorge Eduardo Mora. Comandante General de las Fuerzas Militares: Gral. Erick Rodríguez Aparicio. Ejército Nacional: Mayor Gral. José Bertulfo Soto Sánchez. Armada de Colombia: Vicealmirante Javier Alfonso Jaimes Pinilla. Fuerza Aeroespacial: Mayor Gral. Juan Jaime Martínez Ossa. Policía Nacional: Gral. Jesús Alejandro Barrera Peña.
Desde la Escuela Militar de Cadetes General José María Córdova, en Bogotá, el presidente Abelardo De La Espriella trazó cinco órdenes que marcarán la operación de las Fuerzas Militares y la Policía durante el comienzo de su gobierno: recuperar el control territorial, intensificar la ofensiva contra las estructuras armadas, golpear sus fuentes de financiación, cerrar cualquier canal de comunicación con esas organizaciones y reforzar la coordinación entre las fuerzas.
“Que quede muy claro, en este país no hay disidentes, grupos subversivos, ni alzados en armas, mucho menos estructuras con legitimidad política. En mi Gobierno está absolutamente prohibido disfrazar con eufemismos la naturaleza de quienes aterrorizan al pueblo a punta de pistola y dinamita”, señaló De la Espriella.

Asimismo, envió un nuevo mensaje a los criminales y toda clase de delincuentes que persistan en continuar la lucha armada, amenazando con más y peores ofensivas militares en las zonas más afectadas por la violencia.
“Los que quieran abandonar la criminalidad pueden someterse a la justicia a través de los mecanismos establecidos por la ley, pero quienes persistan en la violencia, continúen atacando a Colombia y sigan creyendo que pueden doblegar al Estado mediante el terrorismo, recibirán su merecido en el campo de batalla”, continuó el jefe de Estado.
Y recalcó en la ceremonia de transmisión de mando que : “En el régimen anterior ( gobierno de Gustavo Petro), mis compatriotas sintieron en carne propia el retroceso del Estado mientras las organizaciones terroristas avanzaron desvergonzadamente; gracias a la complicidad de ese régimen que tuvo en sus manos el destino del país, comunidades enteras fueron sometidas al miedo y al terror, a la extorsión y al abandono”.
El presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella, prohibió además de forma tajante cualquier diálogo o contacto con grupos armados ilegales y declaró terminada la política de fracasada paz total.
El Presidente señaló que ningún funcionario público ni particular está autorizado para hablar o negociar con grupos armados ilegales y que cualquier persona o funcionario que intente comunicarse con estas organizaciones sin permiso será llevado ante los tribunales, asegurando que la opción del diálogo está totalmente agotada y que no habrá negociaciones políticas con estructuras criminales.


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