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El violento ataque con drones cargados de explosivos perpetrado por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra tropas del Ejército Nacional ocurrió la noche del sábado 15 de agosto de 2026 en la zona rural de Ábrego, Norte de Santander, dejando un saldo de un soldado muerto y cinco militares heridos.
El hecho ocurrió en el sector de Los Piñitos, en un importante corredor vial que conecta a los municipios de Ábrego y Ocaña, resultando muerto el soldado profesional plenamente identificado por la institución como Neiver Madera Ricardo.
Los criminales utilizaron aeronaves no tripuladas acondicionadas para lanzar más de nueve artefactos explosivos contra el pelotón. Posteriormente, las tropas fueron hostigadas con ráfagas de fusil.
Las detonaciones provocaron serias averías en un vehículo blindado en el que se movilizaban los uniformados del Grupo de Caballería Liviana N.° 7.

La Trigésima Brigada del Ejército atribuyó el atentado terrorista al Frente Carlos Armando Cacua Guerrero del ELN, que tiene fuerte injerencia y ha venido delinquiendo en esta subregión del Catatumbo.
La emergencia se trasladó al casco urbano de Ábrego cuando los cinco uniformados lesionados ingresaron de urgencia al hospital local. Durante la atención médica, se registraron fuertes detonaciones y disparos en las inmediaciones del centro médico, lo que obligó al personal asistencial y a los pacientes a resguardarse bajo las camillas para proteger sus vidas.
Ante la gravedad de los enfrentamientos, las autoridades locales de Ábrego decretaron de inmediato medidas extraordinarias como el toque de queda y la ley seca para salvaguardar a los habitantes.

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El presidente de la República, Abelardo de la Espriella, condenó enérgicamente el hecho a través de sus canales oficiales sosteniendo que “Este ataque contra nuestros héroes le saldrá caro a los narcoterroristas del ELN. La orden a la fuerza pública es clara: sin tregua y con contundencia, hay que acabar con ese cáncer”.
Tras lo sucedido, la zona fue fuertemente militarizada mediante el despliegue coordinado de tropas terrestres acompañadas por unidades de la Aviación del Ejército y aeronaves de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, con el fin de recuperar el control territorial y asegurar los corredores de movilidad.
Este atentado hace parte de una preocupante escalada del uso de tecnologías no convencionales por grupos ilegales en Norte de Santander, registrándose ofensivas similares con drones apenas días atrás en otros municipios cercanos de la región como Convención y El Carmen.


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