18 heridos deja la recuperación del control territorial de Ortega en Cajibío por el Ejército.

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Tras cinco días de un intenso asedio y feroces combates contra las disidencias de las Farc, tropas  del ejército nacional  ha retomado el  control  de  la  zona rural de  corregimiento de Ortega , la cual estuvo en los últimos años en poder de  la  insurgencia  y bandas criminales.

Los enfrentamientos, que iniciaron el 9 de agosto de 2026, enfrentaron a las tropas de la Brigada 29 con la estructura criminal Jaime Martínez, liderada bajo la comandancia general de alias Iván Mordisco.

El saldo oficial confirma 12 militares y 6 civiles heridos. Entre los civiles afectados se encuentra una menor de edad. Los heridos de mayor gravedad fueron evacuados en helicópteros medicalizados hacia centros médicos en Popayán.

Labores de inteligencia militar y reportes de la comunidad indican que al menos 5 disidentes fueron abatidos, aunque el Ejército aún avanza en la recuperación de los cuerpos debido a las hostilidades del grupo al margen de la ley que controlaba la  zona.

Los choques provocaron el desplazamiento forzado de decenas de familias y dejaron a más de 300 personas confinadas. El gobernador del departamento del Cauca Octavio Guzmán Gutiérrez emitió un llamado urgente al presidente Abelardo De la Espriella solicitando asistencia humanitaria inmediata, pero celebró que se haya recuperado esta región en manos de la delincuencia.

Las autoridades asimismo, dieron a conocer que los integrantes de las disidencias de las Farc se aprovecharon ante la arremetida  sin cuartel para refugiándose en instituciones educativas en medio de la ofensiva que adelantan las Fuerzas Militares.

El corregimiento de Ortega, ubicado en el municipio de Cajibío, departamento del Cauca, tiene una historia marcada por la resiliencia comunitaria, la dolorosa huella del conflicto armado colombiano y una persistente lucha por la paz y el territorio.

Fundado alrededor de 1905 en una zona selvática por la familia de Juan Ortega Ortega, este territorio fue poblado mayoritariamente por familias de raíces indígenas provenientes del oriente del Cauca.

Ubicado en las estribaciones de la cordillera Occidental, a unas cuatro horas de Popayán, el corregimiento sufrió un histórico abandono estatal. Desde la década de 1960, la región comenzó a verse afectada por las incursiones de grupos guerrilleros. El punto de quiebre ocurrió en 1977, cuando las FARC asesinaron a los líderes locales Leonidas Becoche y Manuel de Jesús Quina. Ante la desprotección del Estado, los habitantes tomaron una decisión radical: organizarse de forma autónoma para defender sus tierras y evitar el reclutamiento forzado de sus hijos, dando origen a las Autodefensas Campesinas de Ortega.

A finales de los noventa y principios de los dos mil, la presión de la guerrilla se intensificó. En octubre de 2000, el corregimiento sufrió una violenta masacre perpetrada por las FARC, que dejó un saldo de 14 personas asesinadas, varias casas quemadas y el desplazamiento forzado de 96 familias.

Desesperados por la ofensiva guerrillera, los líderes de las autodefensas locales buscaron el respaldo del Bloque Calima de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). Miembros de la comunidad recibieron entrenamiento paramilitar en fincas cercanas y volvieron fuertemente armados, sumergiendo al corregimiento en una espiral de violencia donde también se cometieron ejecuciones contra presuntos colaboradores de la guerrilla.

Conscientes de que la ilegalidad y la violencia solo atraían más destrucción, la comunidad tomó la determinación de romper el ciclo. Tras seis meses de planificación y con el acompañamiento de observadores internacionales y la oficina de paz del gobierno, el 7 de diciembre de 2003 un total de 167 campesinos de Ortega entregaron las armas y se desmovilizaron conjuntamente. Este evento fue un hito único en el país, ya que fue un grupo de autodefensa estrictamente comunitario y local el que se acogió al proceso, siendo cobijados años más tarde por la Ley 1424 de 2010.

Tras la desmovilización, Ortega intentó reconstruirse como un «modelo de paz». Con apoyo del Ejército Nacional y diversas entidades se reconstruyeron escuelas y se impulsaron cultivos lícitos, destacando la producción del afamado «Café de la Reconciliación» como un símbolo de sustitución y progreso.

Sin embargo, debido a su posición geográfica estratégica, la tranquilidad ha vuelto a verse amenazada. Recientemente, por estos últimos días , fuertes combates entre la Brigada 29 del Ejército Nacional y las disidencias de las FARC (frente Jaime Martínez) en inmediaciones del cerro de Santana han provocado una nueva crisis humanitaria, con centenares de campesinos confinados y desplazados atrapados en el fuego cruzado.

Redacciòn