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Decenas de familiares y feligreses en medio del dolor que aún enluta los corazones de los caucanos y colombianos, la Iglesia Arquidiocesana de Popayán peregrinó hasta el sector del Túnel, de Cajibío sobre la carretera Panamericana sobre lugar marcado por la tragedia, para elevar una sola voz al cielo: una oración por la paz y el cese de toda forma de violencia que atente contra la vida.

Este encuentro fue posible gracias a la iniciativa de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Piendamó, en articulación con instituciones gubernamentales de Piendamó y Cajibío, como un signo de unidad y compromiso por la vida.

A nueve días del atentado que arrebató vidas y dejó profundas heridas en 21 familias y en todo el cauca, la fe se hizo presente allí donde el miedo irracional quiso imponerse.

Presididos por Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos – Arzobispo de Popayán, junto a sacerdotes representantes de las vicarías Norte, Centro y Sur, se vivió un espacio de oración, bendición y celebración de la Santa Eucaristía, encomendando al Señor el descanso eterno de quienes partieron y suplicando consuelo para quienes hoy lloran su ausencia.

Cada oración fue un clamor para que los caucanos no se acostumbren a la violencia y para mantener viva la esperanza de una tierra reconciliada. “Porque, aun en medio de la oscuridad, Cristo sigue siendo luz; y en medio de las heridas, Dios sigue sembrando vida. Que la sangre derramada no sea motivo de más odio, sino semilla de reconciliación, unidad y conversión” sostuvo monseñor Sánchez Cubillos.
Esta Eucaristía sirvió para invoca la protección divina para las familias que lloran pérdidas, el desarme de corazones y el fortalecimiento de la justicia para superar el conflicto armado que tanto ha golpeado a una región como la caucana.


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