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El nuevo Rey Vallenato 2026, no apareció de la nada y su nombre venía sonando desde hace años dentro del Festival de la Leyenda Vallenata, donde fue escalando paso a paso hasta alcanzar la corona más importante del acordeón en Colombia.

Se trata de José Juan Camilo Guerra Mendoza, con tres nombres al mejor estilo de Valledupar y un apodo, porque es conocido como “El Morocho”. Con apenas 25 años, este acordeonero nacido en Valledupar representa una generación que aprendió a respetar la tradición sin dejar de mirar hacia la evolución del vallenato.
Su triunfo en la edición 59 del festival no fue sorpresa para quienes siguieron su recorrido desde categorías menores, donde ya mostraba una técnica depurada y una conexión natural con el público.

El segundo lugar fue para el riohachero Edgardo Bolaño, mientras que el tercer puesto lo ocupó Camilo Molina Luna, quienes también se destacaron en una competencia de alto nivel.
La historia de “El Morocho” dentro del Festival Vallenato parece escrita con paciencia. En 2017 se coronó Rey Juvenil, en 2019 alcanzó el título de Rey Aficionado y ahora, en 2026, logra el máximo reconocimiento como acordeonero profesional.
Ese proceso, más que un simple ascenso, evidencia una formación sólida dentro del folclor. No es un artista improvisado ni producto de una moda reciente. Es el resultado de años de competencia, aprendizaje y perfeccionamiento en cada aire vallenato.
En la final, interpretó paseo, merengue, son y puya con precisión, ritmo y autenticidad, criterios claves para el jurado. Su presentación no solo cumplió con lo técnico, también transmitió fuerza interpretativa, un elemento que suele marcar la diferencia en este tipo de competencias.
Hablar de “El Morocho” también implica mencionar su relación con Silvestre Dangond, uno de los artistas más influyentes del vallenato contemporáneo.

Su rol como acordeonero dentro de la agrupación de Dangond le permitió salir del circuito tradicional del festival y enfrentarse a escenarios masivos, giras internacionales y nuevas audiencias. Esa experiencia terminó moldeando su estilo: técnico, pero con espectáculo; tradicional, pero adaptable.
Incluso durante el festival, la presencia y respaldo de Dangond reforzaron la conexión del público con “El Morocho”, consolidándolo como uno de los grandes favoritos desde las primeras rondas.
Ser Rey Vallenato cambia la carrera de cualquier acordeonero. En el caso de “El Morocho”, el impacto puede ser aún mayor por el momento que vive el género, donde conviven la tradición y las nuevas tendencias.
Su triunfo no solo ratifica su talento individual, también confirma el peso de una nueva generación que busca mantener vivo el vallenato sin aislarlo del presente musical. Ahora, el reto será sostener ese nivel, asumir el protagonismo que exige la corona y responder a una industria que rápidamente convierte a los reyes en referentes.


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