Un clamor de unidad y propósito de Vida en la Festividad en Honor al Santo Ecce Homo en Popayán.

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La Festividad en Honor al Santo Ecce Homo, también conocida como Fiesta Patronal de Popayán o La Fiesta del Amito es una celebración de carácter devocional y cultural acaecida en la capital del departamento del Cauca y en torno a la conmemoración del que es considerado como el Patrono de la ciudad, el Santo Ecce Homo, este 2026 fue un clamor por la paz y exigir el respeto de  los  violentos  a  la  dignidad de todos  los Caucanos.

Esta procesión multitudinaria es considerada como el segundo evento religioso más grande de la ciudad blanca, solo por detrás de la Semana Santa, llegando a reunir en esta ocasión  más de 10 mil  personas de toda la región y el país que demuestran su fervor a Cristo congregándose alrededor del Centro Histórico de Popayán.

Por primera vez, en un acto cargado de simbolismo este 1° de mayo de 2026 por iniciativa de  la Arquidiócesis de Popayán y las instancias gubernamentales, cívicas y sociales se unieron en un solo clamor por la vida y para decir: NO a la violencia en el Cauca.

En un día histórico, el movimiento social, los gremios y la ciudadanía caminaron juntos, demostrando que la paz es un objetivo que  convoca a todos por igual.

En el Parque Caldas, con el acompañamiento de la Junta Pro Culto del Santo Ecce Homo, patrono de Popayán, la procesión hizo un alto. La fe, la fuerza de las organizaciones y la voz del pueblo se encontraron en una rogativa por la vida.

El momento cumbre llegó con la plegaria de Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos. Bajo la premisa de que el “Te Deum” (A Ti, Dios, te alabamos) se transformaba hoy en un “A Ti, Dios, te suplicamos”, la ciudad se dispuso a escuchar. Fue una alabanza a la resiliencia de nuestra gente y a la capacidad del pueblo caucano de permanecer unido en la adversidad.

Fue también un espacio de gratitud hacia las entidades de salud, organismos de socorro, organizaciones de Derechos Humanos y agencias internacionales que protegen la vida en un territorio asediado por las estructuras criminales. 

Mientras los niños encendían una luz por cada víctima y la música tocaba las fibras más sensibles, Popayán selló un pacto sagrado: el compromiso de que nos cuidaremos unos a otros, sin importar nuestras diferencias.

Un gesto que nos recuerda que, por encima de todo, el Cauca es uno solo en la defensa de la vida.

En medio de la compleja situación han sido múltiples los mensajes de optimismo y esperanza en la región, entre los cuales se destaca el del arzobispo de Popayán, Monseñor Omar Alberto Sánchez Cubillos, quien hizo énfasis en un saludo de afectó y consideración a las familias de las víctimas de los hechos violentos de los últimos cuatro días en el Cauca.

“Quiero invitarlos a una mirada por encima de las circunstancias y de este dolor que acoge a la mayoría de los que vivimos en el Cauca y son del Cauca, quiero invitarlos a un gesto de esperanza. No tendremos la guerra para siempre, el dolor de lo que ahora ha pasado y de lo que sigue pasando no tiene que frenarnos ni paralizarnos frente a un futuro que tenemos que construir con muchas manos.Estas realidades nos invitan es a actuar, el lamento cabe porque nos impacta, pero necesitamos actuar, y actuar juntos, unirnos”, subrayó el jerarca de la iglesia católica.

Justamente, en el contexto de los recientes hechos de violencia y alteraciones del orden público que afectan al departamento, Monseñor Sánchez Cubillos  invitó en una rogativa pública por la paz del Cauca, como manifestación de fe y esperanza.

Redacciòn