La extorsión contra los transportadores es una de las modalidades delictivas más críticas y violentas implementadas por bandas de crimen organizado en el área de Buenaventura en el Pacífico y especialmente en el corredor vial que desde este puerto marítimo comunica con Cali.
Las mafias locales y transnacionales asfixian económicamente a choferes, mototaxistas y empresas mediante el cobro forzoso de dinero (conocido popularmente como “vacunas” o “cupos”) a cambio de permitirles operar sus vehículos.
Ese ha sido el drama que ha estado viviendo Carlos Alberto Hurtado Mosquera quien ejerce como conductor informal desde hace 12 años y cuyo oficio realiza para el sostenimiento de su familia y le vienen cobrando la suma de 5 millones de pesos para dejarle trabajar y movilizarse en esa ruta, tal como se lo advirtieron a su esposa Maryuri Ospina a quien varios sujetos visitaron hasta el barrio Colon donde residen.

Posteriormente el también líder social de la Fundación MASAI con injerencia en el pacífico recibió varias llamadas a su celular desde distintos números telefónicos en donde lo intimidan y exigen que debe cancelar dicho monto o sino lo matan.
Casos como que ha vivido Hurtado Mosauera son los que se denuncian a diario en Buenaventura ante las autoridades pues ante la negativa de pago, las bandas incineran camiones o autobuses y vehículos livianos de pasajeros como método de represalia y advertencia extorsiva.

Las bandas criminales Los Shottas y Los Espartanos mantienen bajo constante acoso extorsivo a los conductores de tractocamiones, transportadores de carga pesada y operadores fluviales en el distrito de Buenaventura. Ambas facciones controlan diferentes comunas y corredores estratégicos del puerto para exigir cobros ilegales a cambio de permitir el tránsito y el cargue de mercancías o movilización de pasajeros.


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