Ex secretariado de las Farc reconocen haber secuestrado más de 21mil personas

Los altos mandos de la ex guerrilla FARC admitieron su culpa por primera vez ante las víctimas de más de 21.000 secuestros por los que fueron imputados, durante una audiencia este martes ante el tribunal de paz de  la JEP.

Sentado frente a varios ex secuestrados y sus familiares en el auditorio  mayor  Julio Mario Santodomingo de Bogotá, el último comandante de la disuelta guerrilla inició el reconocimiento.

En nombre de los 13.000 combatientes que dejaron las armas acepto la «responsabilidad individual y colectiva frente a uno de los más abominables crímenes cometidos» por la organización de izquierda, dijo Rodrigo Londoño, conocido como ‘Timochenko’ durante el conflicto.

Surgida del acuerdo de paz con la entonces guerrilla en 2016 en La Habana, la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) imputó en 2021 a los altos mandos por crímenes de lesa humanidad relacionados con los miles de secuestros y otros delitos como tortura cometidos entre 1990 y 2016.

Los excomandantes guerrilleros Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Milton Toncel y Julián Gallo también pidieron perdón durante la primera audiencia de tres días  como se tiene previsto.

Jaime Parra, conocido como «el médico» de las FARC, y Rodrigo Granda, «el canciller», podrán reconocer su responsabilidad hasta el jueves, cuando termina la comparecencia.

La JEP determinó que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) implementaron una «política nacional para secuestrar civiles» desde los años 1980, además  cometieron crímenes de  lesa humanidad  y actos  terrorista.

Timochenko admitió que los delitos fueron «fruto de una política que desembocó en crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra», en medio de reclamos de las víctimas que denuncian falta de verdad.

Los afectados tendrán 15 días para hacer sus observaciones y la JEP prevé que en tres meses sus magistrados impondrán las sanciones.

Según lo acordado en La Habana, los exguerrilleros deben reparar a los afectados y decir la verdad para evitar la cárcel.

En mayo, una veintena de militares en retiro, incluido un general, reconocieron su participación en el asesinato de más de cien civiles para hacerlos pasar como guerrilleros caídos en combate en la frontera con Venezuela.

El tribunal calcula que fueron al menos 6.400 víctimas de esa práctica, conocida como los «falsos positivos», que junto al secuestro martirizaron a Colombia en el conflicto de más de seis décadas.