Diego Luis Córdoba (Negúa, Chocó; 21 de julio de 1907 – Ciudad de México, 1 de mayo de 1964) fue un destacado abogado y político colombiano, uno de los gestores de la creación del Departamento de Chocó.
Realizó sus estudios primarios y secundarios en Quibdó y Medellín, y tras estudiar Derecho en la Universidad de Antioquia (de la que fue expulsado en 1928 por el decano Miguel Moreno Jaramillo, por participar de una protesta junto a Mario Aramburo Restrepo y Gerardo Molina) y la Universidad Nacional de Colombia, se convirtió en el primer abogado chocoano.
Durante su estadía en Bogotá como estudiante de Derecho se convirtió en uno de los más importantes líderes estudiantiles del Partido Liberal, en el que empezó a destacar como representante del ala socialista.
En 1931 y con los votos de sus compañeros del movimiento estudiantil fue elegido como diputado suplente del departamento de Cundinamarca.
En 1933 fue elegido representante a la Cámara por Antioquia; en esa época el territorio que corresponde hoy al departamento del Chocó pertenecía en su totalidad a Antioquia y Diego Luis Córdoba fue elegido con los votos de ese sector del departamento, del cual era originario.
Durante catorce años representó a la población negra del Choco en la Cámara, concentrada en la región del Chocó, hasta que fue uno de los artífices que logró que en 1947 se creara el departamento del Chocó, con el objetivo de que la región de mayor concentración de población negra en el país tuviera su propia autonomía.
Desde la creación del Chocó, Córdoba fue senador en representación de su departamento, hasta el día de su muerte. A la par con sus responsabilidades legislativas, ejerció como profesor de derecho laboral y romano, tanto en la Universidad Libre (de cuya consiliatura fue miembro) como en la Universidad Nacional; así mismo llegó a ser miembro de la Dirección Nacional de su partido.
Su apellido se convirtió en símbolo de un fuerte movimiento liberal del Chocó al que han pertenecido líderes como: Aureliano Perea Aluma, Antonio Maya Copete, Daniel Palacios Martínez, Nilton Córdoba Manyoma, Diego Cordoba Zuleta, William Halaby Córdoba, Francisco Wilson Córdoba, Darío Córdoba Rincon , Carlos Alberto Escobar Córdoba, entre otros.
Diego Luis Córdoba, dejó su marca en cada uno de los Chocoanos y Chocoanas y se inmortalizó con frases tan sabias como: “Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”.
Córdoba consideraba que las comunidades indígenas y afros vivían cómo esclavos por el abuso de las empresas, el abandono estatal, la normalizado el racismo y la analfabetización. Las élites blancas se aprovechaban de estas situaciones para imponer condiciones injustas de trabajo, en especial en el trabajo minero y doméstico, y para manipular a la población.
Diego Luis Córdoba consideraba que la educación era la vía más importante para erradicar el racismo, garantizar los derechos, lograr la igualdad y elevar la calidad de vida de todos los sectores populares y marginados. Sin embargo, decía que esto sólo era posible con una educación laica, debido a que la educación católica era racista porque consideraba a las comunidades indígenas y afros cómo ‘razas inferiores’ o ‘malas razas’, y enseñaban la resignación de la pobreza, lo que permitía la explotación de los sectores marginados de la población. Por estas razones, Córdoba se oponía a las evangelizaciones de los indígenas y negros.
Córdoba hace las primeras consideraciones sobre la etnoeducación puestos que creía la educación de las comunidades afros debía revindicar la identidad, la cultura y la historia de los afrodescendientes y desnormalizar los discursos racistas de la sociedad. Córdoba consideraba que el racismo había llevado a muchas personas a negar su ascendencia indígena y negra y sólo identificarse con la española, lo que ocasionaba el abandono de la cultura, las costumbres y las tradiciones de esas comunidades. En la actualidad, esta situación se considera cómo un genocidio cultural.
Gracias a la educación, las comunidades afro comenzaron a dignificar su identidad, su cultura, su historia, sus costumbres y tradiciones. De igual forma, la educación les dio a conocer a estas comunidades sus derechos y ellas se empoderaron y comenzaron a exigirlos. Por otra parte, las comunidades comenzaron a ser conscientes del problema del racismo y comenzaron un proceso para desnaturalizarlo y erradicarlo. Adicionalmente, la educación les permitió a los afros adquirir mejores condiciones de vida y apropiarse de espacios profesionales y de participación. En particular, la educación les permitió a las mujeres empoderarse y desenvolverse en el mercado laboral.
Se cumplen 58 años de la muerte de Diego Luis Córdoba. Fue el político más importante del departamento de Chocó por promover su creación y su desarrollo. Durante su vida buscó que se garantizaran los derechos de los afrodescendientes, los indígenas, los campesinos, los trabajadores y las mujeres.





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