Vaya con Dios,Don Abraham

En  la mañana de este domingo 24 de Octubre se  ha  conocido el sensible fallecimiento de  Don Abraham Larrahondo,padre  del señor Gobernador del Cauca, Elías  Larrahondo Carabalí .

Un líder Nortecaucano que se  caracterizó por su rectitud y caballerosidad en el respeto hacia  los  demás  y  que desempeñó un papel crucial en la vida de su natal  La Balsa en  Buenos  Aires, ayudado por su gran carisma, su intuición política y sobre todo por su sentido inequívoco de la justicia social.

Quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo y establecer un vínculo personal, guardan en sus memorias el compromiso con los  suyos  y su comunidad, la claridad de sus ideas y su amor a Dios siempre estuvo presente  hasta  el final de  sus  días.

Una de  las  primeras  recciones al fallecimiento de  Don Abraham Larrahondo  ha  sido la del Representante  a  la Cámara  por  el  Cauca,  Carlos  Julio  Bonilla  Soto quien en un comunicado ha  expresado:

«Unos de los sentidos más profundos del ser humano es el de trascender más allá de la mera existencia terrenal. Todos buscamos de distintas maneras alcanzar este sentido.

Entre quienes en verdad lo logran existen siempre dos atributos que les son comunes: el amor que imponen en todo lo que emprenden y la honestidad con que rigen su conducta en todo momento.

Hoy elevo una plegaria al Señor y rindo un homenaje a uno de esos hombres, a un ilustre ser humano, al papá, al abuelo, a un agricultor y destacado líder Nortecaucano, don Abraham Larrahondo, quien falleció en la madrugada de hoy a los 90 años de edad.

Fue un gran amigo de la región, su legado ha trascendido tiempo y espacio; un hombre de bien, un visionario, un ser de inagotables cualidades.

Por designios de Dios su admirable vida y enorme espíritu cívico terminó para dejar una familia ejemplar; por ello, hablar de su trayectoria, que pareciera innecesario dado que todos lo conocimos y convivimos con su dedicación y entrega, fue una tarea placentera.

Fue un gran caminante que nunca se detuvo en la adversidad de los tropiezos humanos; incansable trabajador que amaba lo que hacía y confiaba en sus esfuerzos, siempre entregado a nobles causas.

El norte del Cauca queda afligido, porque le admirábamos su sapiencia y don de gentes siempre defendiendo a los más necesitados, los gigantes no desaparecen, dejan huellas eternas; echan fuertes raíces, son generadores de talentos y seguidores, multiplican sus semillas.

Nos ha conmovido profundamente su pérdida; es difícil resignarse, por tanto, debo rendirle un homenaje a este hombre excepcional, cuyo legado vivirá por siempre, Dios le bendiga eternamente y mi pésame para la familia Larrahondo Carabalí.

Descanse en Paz.

 Su amigo de siempre», Carlos Julio Bonilla Soto.