Rechazan nuevas amenazas contra  el obispo de Buenaventura que ha denunciado la crisis del Puerto

Monseñor Rubén Darío Jaramillo, obispo de Buenaventura, denunció nuevas amenazas de muerte en su contra por denunciar la  crisis  y la difícil situación de orden público en este  puerto sobre  el Pacífico Vallecaucano.

De acuerdo con el prelado de la ciudad portuaria, en un audio de WhatsApp una persona afirmó que le pondrían una bomba para acabar con su vida.

«En estos días se han incrementado las amenazas. Las autoridades me han dicho que no salga a barrios, a ciertas zonas rurales si no estoy acompañado de la fuerza pública. Hay un WhatsApp que dice que le van a poner una bomba al obispo de Buenaventura”, dijo el obispo.

Monseñor Jaramillo comentó que desconoce la procedencia de las amenazas, aunque apuntó que en Buenaventura se ven todo tipo de males, desde delincuencia hasta corrupción descarada de  sus  gobernantes y dirigentes.

«No se han identificado las amenazas y serán las autoridades las que hagan la investigación completa. Ya ellos tienen conocimiento de todo», aseguró.

Cabe mencionar que el obispo indicó que debido a sus labores denunciando los hechos criminales que aquejan a la comunidad del puerto, desde el año pasado está siendo escoltado por la Policía y añadió que continuará trabajando por la comunidad.

«No puedo dejar el pueblo de Dios abandonado. El pastor no puede abandonar a sus ovejas», puntualizó el obispo al reiterar que no saldrá de Buenaventura.

Recientemente el  Obispo había  sostenido que «Todos saben dónde están los bandidos, pero nadie denuncia porque los matan. Es una situación de alarma constante. Parece a veces que estuviéramos en Medio Oriente, en Afganistán, en un país de terror. Estamos en medio de ejércitos del mal financiados por el narcotráfico», afirmó.

Según Jaramillo, la criminalidad lamentablemente permea casi todos los niveles de la sociedad.

«Es un tema estructural porque coge todos los elementos de la sociedad. Hay Policía corrupta que se deja comprar con dinero para la droga, para los delincuentes. Tenemos gente en las administraciones que han sido corrupta. Les interesa que los malos simplemente hagan acuerdos entre ellos para que no dañen la imagen del gobernante, pero el tema de la droga, de las cocaína, de las armas, de las economías ilegales y de la extorsión sigue vigente», declaró.

«Pueden coger 10, 20, 100, 200 personas, pero hay miles que están detrás de este negocio tan grande como es el de la droga», agregó el prelado católico.

Se espera un  pronunciamiento de  la  Asamblea  de  Obispos  del  Pacífico  que  se  reúnen  para llamar  la atención  sobre  la  grave  crisis  humanitaria, social y  de  orden  público que se vive  en esta  parte  del  país  agravada  por  la  presencia  y actuación de  bandas  criminales, la corrupción y abandono del Estado en programas económicos que mejoren  la  condiciones de  vida  de  sus  habitantes.

Redacciòn