El médico  Klinger, el Interferón y el Covid-19

 

 

A mediados de los 80, cuando en los Estados Unidos y Europa, miles de personas morían de una misteriosa enfermedad, cundió el pánico, porque no se conocía vacuna ni drogas efectivas, y con mayor razón, cuando descubrieron que no afectaba sólo a  homosexuales, prostitutas y drogadictos.

 

Como sucede ahora con el Covid-19, científicos y laboratorios de todo el mundo se dedicaron a investigar sobre el virus y sus mecanismos de contagio para atacarlo; y al final de tantos esfuerzos, no consiguieron la vacuna, pero sí un ‘coctel’ de costosos medicamentos (retrovirus), que sirvieron para que los contagiados de SIDA pudieran vivir dignamente, mientras pudieran adquirirlos y ajustarse al tratamiento.

 

Con el COVID-19, hay esperanzas de que vacunas anunciadas por tres laboratorios sean efectivas; pero mientras se masifica su producción y distribución, en varios países, por ensayo y error, científicos y médicos prueban medicamentos formulados para otras enfermedades, que si no matan al coronavirus, por lo menos atenúan sus efectos letales, especialmente los que estimulan inflamación del epitelio vascular y propician trombosis.

 

Del folclórico Trump, se rieron cuando para controlar esa ‘gripita’, recomendó hacer gárgaras con lejía y usar hidroxicloroquina; Muchos ‘piperos’ estaban felices, creyendo que el alcohol, entre más puro, desde la garganta mataba el virus; algunos médicos recomendaron preparaciones de cloro, tomar aspirina, Ibuprofeno y acetaminofén;  el médico Jorge Iván Ospina, alcalde de Cali, propuso ensayar derivados del antiparasitario Ivermectina, también experimentado en otros países; todos esperanzados, en que así como descubrieron la penicilina y el Viagra, probándolos para otras enfermedades, así puedan ‘pegarle’ a fármacos existentes que golpeen al Covi-19.

La claustral Popayán, no ha escapado de la polémica, a raíz de que el médico Julio Cesar Klinger, promueve el uso del interferón en fórmula magistral, que desde 1993, aplica a sus pacientes para prevenir enfermedades de origen viral y herpes de difícil tratamiento.

 

Uno de sus pacientes más notorio, es el alcalde de Popayán, Juan Carlos López Castrillón, que con menos malestar que el causado por un resfriado, sorteó el contagio adquirido en España, después consumir gotas en dosis administradas vía sublingual y preparadas y formuladas por Klinger, en una concentración mucho menor al que venden en las farmacias;  mientras en el municipio nariñense de Barbacoas, donde tiene sus raíces afro-descendientes el cuestionado galeno, numerosos contagiados se recuperaron rápidamente, después de acceder al tratamiento.

 

Sobre la no homologación por parte del Invima, el Instituto Nacional de Infectología y la universidad del Cauca, de pruebas adelantadas por Klinger, usando Interferón en prevención y tratamiento del Covid-19; al no seguir protocolos exigidos por la comunidad científica, se ha desatado ardiente polémica entre quienes lo descalifican, y  usuarios del tratamiento recomendado por el cuestionado fundador del Laboratorio de Inmunología de la universidad del Cauca, de donde egresó, y su discípula y docente de la facultad de medicina, María Lilia Díaz.

 

Ambos profesionales están de acuerdo en que hay vividores y algunas tiendas naturistas que ofrecen  Interferón sin garantizar optima preparación, que garantice pureza y dosificación apropiada; pero esto no les quita autoridad; pues ellos vienen prescribiéndolo en fórmula magistral, desde 1993, cuando el médico Klinger, mientras se especializaba en Inmunología en la universidad de Louisville, con beca de la prestigiosa Fundación Fulbright, recibió la enseñanza del uso del Interferón, de un profesor, que era médico de la NASA, según ha declarado ante diversos medios de comunicación.

 

Cuando estudié hasta cuarto semestre de medicina, en Unicauca, recuerdo que mi condiscípula María Lilia Díaz, junto a Amparo Acosta, eran las ‘nerdas’ del salón, con promedio de notas de 4.5, cuando la máxima era 5.

No creo que los médicos e investigadores: Klínger y Díaz, sean charlatanes, aunque el primero,  por su entusiasta gesticulación y verbosidad, salpicada de mensaje religioso, a veces de la impresión de ser excéntrico y con mayor razón,  en un medio, donde a los que se atreven a investigar e irse contracorriente, los tratan de locos.

 

Por lo menos, sus prolongadas experiencias antivirales con el Interferón, debe ser tenido en cuenta y evaluadas con debidos protocolos y financiación por otras entidades y especialistas, en estos tiempos de incertidumbre y paranoia, a qué sin UCIS y respiradores mecánicos salvavidas, nos ganemos la lotería de la pelona, en el pico de contagio, del hasta ahora: rey coronado de los virus.

Por: Felipe Solarte Nates.