José Ramón Burgos Mosquera: Nortecaucano novelista revelación

 

Sí la tarde que en el hotel Cartagena Hilton, no se hubiera encontrado con Gabriel García Márquez, dándole una copia para que la leyera; de no sentirse desengañado ante el poco interés mostrado para leer su obra por el Nobel, -testigo del avance de las bananeras gringas en el Aracataca de su infancia-; tal vez, hace treinta años hubiéramos conocido “La sangre de David”.

Primera de tres novelas, que José Ramón Burgos Mosquera escribió sobre la historia ficcionada del agridulce sabor de la caña de azúcar, dejado en comunidades negras del norte del Cauca, que después de la liberación de esclavos en 1851, tras construir sus fincas desmontando selvas en riberas y bocas de los ríos Cauca, Palo y Frayle; promediando el siglo XX.

Quién, mejor que un nacido en 1949, en Puerto Tejada y criado en Padilla, para conocer la historia menuda y grande del despojo de sus tierras y nueva esclavitud asalariada a que fueron ayuntados ‘iguazos’ o ‘tatabros’, cuando los ingenios azucareros molieron no sólo caña, sino sus músculos y sudor; y en especial  uno, forjado por inmigrantes judíos centroeuropeos, que a principios del siglo XX, llegaron vendiendo y fiando telas.

En  2020,  han  logrado uniformar  de cañaverales hasta las goteras de Quilichao, al sur,  y Timba, al occidente, del otrora biodiverso Valle del río Cauca, prodigo en fauna y flora nativa, y  en el que alternaban ganadería con cultivos de arroz, sorgo, millo, frutales entre otros.

Burgos Mosquera, es un inquieto  médico  intelectual egresado de la universidad del Cauca, con 40 años de ejercicio de su profesión en la región, alternada con sus insaciables lecturas, publicó su primera novela El Regreso (1972) y posteriormente pequeñas historias en su blog:croniquillas.Blogspot.com.  En 2003 publicó “Aquellos días difíciles”.

Su propuesta narrativa más ambiciosa incluye una saga de tres novelas sobre la historia de las negritudes alrededor de la explotación agroindustrial de la caña de azúcar, en límites de los departamentos del Valle y Cauca, englobando conflictos de personajes, que como ocurre en “La sangre de David” (2016), están relacionados con descendientes de judíos sionistas y palestinos que en Colombia y Venezuela, se embrollan  en secuestros, sabotajes a industrias, ‘invasiones’ o ‘recuperaciones’ de tierras en Puerto Tejada y enfrentamientos armados.

En esta novela, a manera de guión fílmico, clandestinamente entrecruzan sus vidas: un líder de comunidades negras con antepasado francés,  un revolucionario poeta payanés descendiente de los Arboleda,  una hija de desplazados inmigrantes árabes integrados a guerrillas palestinas, militares retirados israelíes, guerrilleros de las FARC, líderes sindicales y estudiantiles.

El mensajero de Satmar(2018) es la segunda novela de esta serie.

La “Diputada francesa”, tercera de la saga, entre 21 obras fue ganadora  del premio de novela “Jorge Isaccs 2019”, concedido por la Gobernación del Valle.

Por decisión unánime, el jurado integrado por los escritores Fernando Cruz Kronfly, Santiago Gamboa y Pablo Montoya, expresó en el acta final: “El jurado celebra la buena calidad literaria y el espesor estético de esta novela. Considera que su tema, afincado en las luchas sociales de los afrodescendientes vallecaucanos, plantea una mirada cosmopolita muy interesante. Es una novela que recrea con madurez unas relaciones socioculturales complejas y apasionantes, entre Colombia y Francia, a través de sus personajes, tramas e intrigas. Esto lo hace muy llamativa en el panorama de las novelas escritas en la Colombia contemporánea.”

Por: Felipe Solarte Nates