El duro momento que está pasando Corinto está siendo paliado gracias a las expresiones de solidaridad de los Caucanos y colombianos que atiende el angustioso llamado de quienes la fuerza de la naturaleza arrasó, en cuestión de minutos con sus casas, bienes, sueños y vidas.
La sorpresa del hecho fueron las causas para que buena parte de los afectados no alcanzaran a reaccionar, a ponerse a salvo y a tratar de salvar algunas de sus pertenencias, y para que las pérdidas humanas y materiales sean lamentables y tal vez se demoren las autoridades a precisar a saber a ciencia cierta cuántos fueron los muertos, los desaparecidos, ni los daños económicos por la avalancha.
El Río La Paila que cruza este ahora territorio de paz Nortecaucano se subieron de nivel producto de las intensas lluvias que han azotado la región y también el país, llevando piedras, palos y lodo, y en su camino arrasaron con todo lo que encontraron empezando por las viviendas, instituciones educativas y enseres de quienes vivían o tenían sus negocios cerca del lecho y zona ribereña de Corinto.
Sin acueducto pero con la promesa de los gobiernos para superar esta emergencia en el menor tiempo posible los Coriteños poco a poco intentan regresar a la normalidad saliendo del lodo y el impacto que deja el impacto de la sabia madre naturaleza.
Solo la solidaridad de los colombianos podrá ayudar a superen semejante golpe y sean capaces de reponerse de las vidas que les arrebató la naturaleza y los bienes conseguidos con mucho sacrifico que se llevaron las aguas y el lodo.
Por ahora, Corinto necesita del apoyo decidido y cierto de los Gobiernos nacional y departamental, así como del sector privado de la región y la solidaridad de todos los colombianos para que ello pueda hacer menos dolorosa su tragedia, la recuperación tanto física como espiritual lo menos traumática y la reconstrucción de municipio lo más rápida y efectiva posible.
Un desolador panorama rodea a Corinto: muñecas descabezadas en el lodo, zapatos abandonados de todos los tamaños, gigantes raíces de árboles arrancados, vehículos atascados, gente, salvando sus mascotas, cargando desde cestas con huevos hasta neveras y muebles desde las casas destruidas.
La mayoría de los barrios afectados y veredas son pobres y con población desplazada por el conflicto armado de medio siglo que azotó a Colombia.
El presidente Juan Manuel Santos y el gobernador Oscar Rodrigo Campo que han encabezado las tareas de socorro y de reconstrucción, aseguró que las labores de socorro se extenderán el tiempo que sea necesario, con la ayuda de las fuerzas armadas y los organismos de socorro y salvamento quienes igualmente han cumplido una extraordinaria y oportuna tarea solidaria con los habitantes de Corinto.
La avalancha de agua, lodo y rocas que al atardecer del martes 7 de noviembre ahogó las vidas de varios habitantes, hirió a otras tantas personas, causó orfandades tempranas y dejó una estela de desolación sobre este municipio Nortecaucano es una desgracia que toca el corazón de la nación y lo vuelca sobre las centenares de víctimas inesperadas.
Cuando se logre superar esta etapa de crisis, el Gobierno debe gestionar proyectos técnico-académicos que describan las condiciones del recorrido de los cauces y determinen los verdaderos grados de riesgos que tienen poblaciones como Padilla y Puerto Tejada, que también son bañadas por las aguas del Río La Paila, afluente del Río El Palo y éste a su vez del Río Cauca que abastece de agua a Cali.
También compete a las instituciones de riesgo determinar si el sistema de prevención y gestión es el adecuado para identificar la amenaza o al no prevenir riesgos por construcciones cercanas a los cauces, porque queda muy claro que no son los ríos que se meten por capricho de la naturaleza a los espacios de los hombres, sino es la gente que se mete a los lechos de las cuencas hidrográficas, causándoles daño en riberas, desforestándolas y contaminándolas.
Hoy abrazamos a Corinto y comenzamos a acompañarla en el difícil camino de su reconstrucción plena.








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