Nuevamente el enfrentamiento entre dos pandillas creó miedo y zozobra entre los habitantes del barrio Granada y la vereda Los Bancos , separadas por una calle al suroriente de Puerto Tejada.
En la noche inmediatamente anterior las autoridades de policía debieron atender el llamado de varios moradores de este sector quienes advertía el intercambio de disparos de dos bandas conocidas e identificadas como los del “Granada” y “Los Bancos” que se disputan un corredor vial que conduce hacia la variante de la vía que desde Villarica conduce hasta el municipio de candelaria y se comunica con la vereda La Sofía del vecino municipio de Guachené, muy cerca de la zona franca e industrial de la zona.
La Policía informó que en el enfrentamiento se presentó un herido leve que no tenía documentos de identidad al ser indagado poco después de la balacera protagonizada por estas dos pandillas.
En las últimas dos décadas las pandillas juveniles han proliferado en todo el territorio urbano de Puerto Tejada al Norte del Cauca.
Su forma de habitar y accionara en esta población, a través del ejercicio de una cruda transgresión violenta, las ha puesto en el centro de la preocupación sobre la seguridad en la ciudad, hasta el punto de convertirlo en el problema social prioritario a solucionar.
La pandilla juvenil en Puerto Tejada ha acudido a la criminalidad y administran sistemáticamente la violencia urbana, no cabe duda.
Según las propias autoridades policivas y judiciales actualmente operan activamente 13 pandillas o grupos en casi todos los barrios de Puerto Tejada ,como sucede con varias expresiones de identidad, en particular entre los jóvenes, las pandillas se desparraman por toda la ciudad.
La adoptan multiplicidad de muchachos en alto riego , pero también hijos de padres “acomodados” , jóvenes que se niegan estudiar o trabajar y que han escogido como un estilo de vida el “facilismo”.
Puerto Tejada comparativamente es una ciudad pequeña, apenas si llega a los 70 000 habitantes mal contados al margen de las cifras oficiales del DANE. Su importancia estratégica es notable, no sólo por su condición de centro cultural y económico de la región Nortecaucana sino por su ubicación respecto a estar ubicada en la región más productiva del departamento y con la mayor fuerza laboral , a escasos 10 minutos de una urbe como Cali.
En Puerto Tejada no sólo por su cantidad sino también por su manera de habitar el barrio, el pandillero no pasa inadvertido. Todo lo contrario, impone su ley tornándose notorio, remarcando a cada instante su determinación violenta.
En este empeño las pandillas han construido un poder socialmente eficaz, ejercen un dominio sobre la esfera pública local desatando un conflicto con diversos actores, colocándola a veces en “jaque” porque es evidente que siguen generando miedo, zozobra e inestabilidad.
El crecimiento de la violencia urbana es un fenómeno social de gran trascendencia que está afectando la vida de las personas a nivel mundial. Se ha considerado necesaria la construcción de redes sociales e institucionales que aporten conocimientos desde distintos lugares, perspectivas y enfoques para un mejor entendimiento de la naturaleza del fenómeno.
Así es; en Puerto Tejada, han encontrado un territorio de la ilegalidad y la violencia, la pandilla nace y se alimenta de una trama sostenida por un abigarrado elenco de actores. Los pandilleros delinquen, pero lo hacen mediante prácticas que están lejos de agotar el crimen, y violentan, pero con idéntica intensidad a la de sus adultos inmediatos y es por ello que las propias autoridades han advertido el inmenso riego que estas pandillas juveniles se conviertan en verdaderas bandas criminales organizadas.
La pandilla hoy por hoy en esta población Nortecaucana es un actor del conflicto que se vive en otras instancias, el narcotráfico la utiliza como socia en el micro menudeo de sustancias alucinógenas, los jóvenes roban motos y celulares para cambiarlas por armas, coca o marihuana y esto hace que se estimulen su accionar delictivo hacia poblaciones vecinas como Corinto, Villarica, Miranda, Santander de Quilichao y Caloto.
La pandilla en Puerto Tejada como en otras ciudades es sectorial con “barreras imaginarias”, es una estructura afectiva construida en el intercambio diario.
La prioridad de las autoridades locales y de policía ha sido estrechar los cercos y esfuerzos institucionales para evitar los enfrentamientos y el actuar sobre las comunidades, y que en muchas veces por culpa de estas rivalidades dejan víctimas inocentes por las llamadas balas perdidas.
La pandilla en Puerto Tejada es una forma de habitar la ciudad. No desde cualquier lugar, sino desde la ciudad puesta en los límites, entre la pobreza y la marginación como ocurre en los barrios del oriente como Carlos Alberto Guzmán, palenque, Betania, Altos de París, El Hipódromo y La cabaña.
En estos sectores marginados las pandillas brotaron de la miseria, no lo hace inicialmente en ninguna otra condición social y pronto en cuestión de pocos años se extendieron por toda la población.

En esta ocasión la rivalidad se trasladó a uno de los barrios más antiguos y abandonados como el Barrio El Granada y la vereda Los Bancos que con el crecimiento acelerado de la ciudad este sector ya prácticamente se convirtió en otro barrio de Puerto Tejada a escasos cinco minutos del centro del municipio.






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