Los nuevos «Tigres» de Soacha que rugirán en la A

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Cuando todos esperaban el ascenso del Deportivo Pereira para acompañar al América de Cali, un pequeño club, con 10 meses y una semana de fundado, pero con un pasado de 12 años como Expreso Rojo, el Tigres Fútbol Club de Soacha se apareció en el camino para cumplir un sueño de pocos que frustró el de muchos.

Un grupo de jugadores trabajó desde junio de 2015 para conquistar un ascenso. Soñaron, creyeron, trabajaron y con angustia lo lograron, de la mano de un director técnico bogotano, John Jairo Bodmer, que el sábado pasado había cumplido 35 años y los festejó con el mayor logro de su carrera deportiva.

“La historia viene desde 2010, pero consolidada el año pasado cuando el presidente del club me alcahueteó el capricho de traer algunos jugadores de cierto nombre que, obviamente, elevarían el presupuesto del equipo”, señala.

“Inicialmente fue sólo cambiar el nombre, porque de resto todo seguía siendo igual, de hecho del equipo que asciende, al del año pasado no hay más de siete cambios, es el mismo Expreso Rojo, que hoy se llama Tigres, por eso la transición fue sólo cambiar el nombre, pero si hay que darle la importancia de habernos quitado un peso de encima, por la historia que traía el Expreso en los últimos años, una historia compleja, llena de dificultades”.

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En junio del año pasado iniciaron el proyecto. Cuando ya había pasado un semestre y los rivales pensaban en rematar el año, Tigres lo hacía pensando en 2016. No hubo buenos resultados. En los últimos siete partidos de 2015 sólo perdieron un juego y con ese final nació el sueño deportivo.

“Sumado a una fortaleza espiritual, al pago puntual del club, instalaciones dignas, incentivos y la mejor disposición del cuerpo técnico, en compañía de un pastor evangélico que nos llevó a una dimensión distinta a lo deportivo”, como asegura Bodmer, el nuevo inquilino de la A, asumió el rol de equipo dispuesto a dar la pelea por el ascenso. Al final, inesperadamente, por los rivales de mayor nombre que tenía, se concretó un sueño único que aspiran reforzarlo cuando enfrenten al encopetado América por el título del torneo 2016.

El cambio de nombre le sentó bien al equipo, que este año, además, volvió a ser local en Soacha. Durante toda la temporada regular estuvo entre los ocho, aunque un bajón en el remate de la fase todos contra todos lo hizo bajar un poco su rendimiento. Clasificó en la sexta casilla, con 48 puntos, producto de 12 victorias, 12 empates y 8 derrotas, con muy pocos goles anotados (26 en 32 partidos) pero también muy pocos recibidos (24, la mejor defensa del torneo).

No es el equipo más joven de los finalistas: el promedio de edad de los 33 jugadores utilizados es de 23,7 años, por debajo de América (27,3), Real Cartagena (26,6) y Quindío (24). Tuvo el temple para rematar bien, con dos triunfos seguidos, y conseguir el sorpresivo ascenso a la A.

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Su cierre en la primera ronda y su crecimiento futbolístico, les sirvió para clasificar en la sexta posición con 48 unidades, y decir presente en las finales de manera anticipada.

Ya en el grupo A, se fue convirtiendo en un equipo que le complicó el camino a los favoritos: Pereira y Leones. Con 11 puntos logró el milagroso ascenso y el empate agónico entre ‘matecañas’ y antioqueños le dieron un empujón histórico a un inquilino eterno de la B, que llega a la A para mostrar toda su garra ‘felina’.