
Los desastrosos resultados del plebiscito para el gobierno del presidente Santos han comenzado a pasar la factura de cobro para quienes no supieron afrontar con éxito el debate y se equivocaron de cabo a rabo en unas elecciones en donde el propio mandatario se jugaba sus restos políticos.
Dos cosas han quedo claro: El país está dividido parejamente ante quienes desde la coalición de gobierno apoyaban la firma de los acuerdos con las Farc y de otro lado sigue en declive la imagen y favorabilidad del presidente ante la opinión pública, ante la incursión en el tema de un nuevo actor como es la figura del ex presidente y hoy senador Álvaro Uribe Vélz, quien resultó más astuto e influyente en las urnas ante los colombianos.
Los coletazos del inesperado resultado del plebiscito por la paz empiezan a azotar en el gabinete de Santos y en los funcionarios cercanos al proceso con las Farc.
La primera en salir fue Gina Parody, quien hasta la mañana de este martes fue la ministra de Educación. Parody se había apartado de su cargo un mes antes del plebiscito para dedicarse a la campaña por el Sí, sin embargo, en sus hombros recae la polémica generada por las cartillas de educación sexual para estudiantes que circularon a principios de agosto.

El hecho generó el rechazo de gran parte de la población, principalmente de la Iglesia católica y sectores cristianos, que arguyó lo que llaman como ideología de género, un concepto que gira alrededor de las definiciones del hombre y la mujer. A los pocos días, miles de manifestantes se tomaban las calles exigiendo la renuncia de Parody, sin embargo Santos decide a que salga en licencia afrontar sin éxito la convocatoria del plebiscito, error garrafal del presidente, que hoy la pone afuera del Ministerio.
El asunto tuvo tanta trascendencia que se convirtió en caballito de batalla de los promotores del No en el plebiscito, exponiendo que el acuerdo pretendía implementar esa ideología de género a través del punto de enfoque de género, aunque fuesen dos cosas distintas. A estas alturas, todavía el ex procurador Alejandro Ordóñez la menciona en sus discursos en contra de los pactado. Este es un asunto que habría motivado fuertemente el voto por el No.
Otro de los escándalos que rodearon la gestión de Parody fue la falta de regulación y de toma de decisiones frente al tema de las cirugías plásticas cuando había denuncias sobre personas que estaban operando pacientes sin contar con la preparación necesaria y que, más allá de ser una cuestión de casos aislado, fueron varias las mujeres que dieron a conocer malos procedimientos y los riesgos que corrió su salud por la improvisación médica de estos personajes.

Por senderos aledaños también empieza a correr la voz que se iría el ministro del Interior, Juan fernando Cristo Bustos , y, en caso de que se dé, su renuncia tendría un motivo indudable. El poder político y de votos de todos los partidos que se la jugaron por el Sí no fue tal y conllevó al fracaso del Sí en las urnas, es decir, una maquinaria que no se pudo engrasar y un capital electoral de todos los sectores de la Unidad Nacional que no supo endosar Cristo y que en muchas regiones fue muy precaria, con una clase política anquilosada y esperando las «mermelada» .
Las derrotas fueron tan significativas que, por ejemplo, el Sí no ganó ni siquiera en Norte de Santander y el No casi que dobló al Sí en Cúcuta (157.742 votos contra 83.572 votos), la ciudad natal de Cristo. Lo mismo ocurrió en Santander, que, se supondría, es el fortín político del liberal Horacio Serpa.
Se espera que en las próximas horas o días Santos realice un «revolcón» en su nómina Ministerial y altos cargos de funcionarios definitivamente «desenchuflados» de la realidad y las regiones de Colombia.
Ayer Humberto de la Calle, jefe del equipo negociador del Gobierno en La Habana, puso su cargo a disposición del presidente de la República, sin embargo, este lo ratificó como plenipotenciario y, además, lo designó como miembro de la comisión que entablará diálogos con la oposición, junto a María Ángela Holguín, ministra de Relaciones Exteriores, y Luis Carlos Villegas, ministro de Defensa.


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