¿Puedo consumir alcohol si estoy tomando medicamentos?

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Mi vecino me pregunta,  Arturo Lasso  ¿Puedo beber (alcohol) si estoy tomando medicamentos? Respondámosle con  esta entrada.

El alcohol etílico, etanol o alcohol propiamente dicho es fundamentalmente un depresor el sistema nervioso central, que a dosis moderadas es un ansiolítico socialmente aceptado. Tras ingerir pequeñas cantidades se registra una relajación y desinhibición del individuo con una mayor capacidad para relacionarse. No obstante, si se mantiene la ingesta de alcohol, se produce una pérdida gradual del control, (provoca pérdida de reflejos, capacidad de concentración y coordinación), con progresiva disminución de la conciencia y en último extremo puede llegar a producirse la muerte por depresión respiratoria.

LA INTERACCIÓN ENTRE EL ALCOHOL Y LOS MEDICAMENTOS

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Las interacciones que se derivan de la mezcla de alcohol y medicamentos pueden tener consecuencias graves.  Básicamente existen dos tipos de interacciones:

1.- Las que se producen cuando el alcohol modifica el efecto del fármaco:

El alcohol aumenta la actividad de los fármacos que actúan sobre el sistema nervioso central. Cuando se mezcla el alcohol con fármacos ansiolíticos, somníferos, tranquilizantes, analgésicos opiáceos (como codeína o morfina), o incluso con  antihistamínicos que pueden producir somnolencia, el efecto depresor de estos fármacos aumenta y pueden ser potencialmente peligrosos.

El consumo de alcohol etílico puede modificar de forma importante el efecto de los fármacos. El metabolismo de los fármacos se altera de forma distinta cuando el consumo es agudo o crónico.

Beber esporádicamente alcohol inhibe el metabolismo hepático de algunos fármacos, (comobenzodiacepinas, fenobarbital, fenitoína, clorpromacina, clometiazol y ciclosporinas). Al disminuir su metabolismo, aumentan sus concentraciones en sangre, pudiendo prologarse su actividad farmacológica, así como una mayor incidencia de efectos adversos.

Por el contrario, la ingesta regular de elevadas cantidades de alcohol aumenta el metabolismo de los medicamentos aumenta la eliminación y se reduce la actividad de algunos fármacos como, warfarina, paracetamol, antidiabéticos orales y rifampicina. Por este motivo, los alcohólicos presentan tolerancia a estos medicamentos y necesitan dosis más altas de estos fármacos para conseguir el efecto terapéutico deseado. Excepto si llegan a una situación de cirrosis hepática en la que está disminuida la función hepática y por lo tanto el metabolismo.

2.- Las que se producen cuando  es el fármaco el que modifica la metabolización del alcohol:

Al administrarse alcohol y ciertos medicamentos conjuntamente, se inhibe el metabolismo del alcohol. Ello hace que la concentración del alcohol en sangre, aumente de manera desproporcionada lo que provoca, en el paciente, una serie de manifestaciones clínicas desagradables: sudoración y enrojecimiento de la cara, dolor de cabeza, hipotensión, palpitaciones, taquicardia, náuseas y vómitos. Comienzan entre 10 y 15 minutos tras la ingesta de alcohol y duran varias horas. Este fenómeno se conoce como «efecto antabus». Entre estos medicamentos están el disulfiramo, algunascefalosporinas, la clorpropamida, el ketoconazol y el metronidazol.

Los pacientes deberían abstenerse de tomar alcohol, (incluyendo los medicamentos que contengan alcohol como excipiente, por ejemplo elíxires), mientras estén utilizando estos medicamentos,  eincluso hasta 72 horas después de finalizar el tratamiento, (en pacientes con insuficiencia renal una semana).

ALGUNAS DE LA INTERACCIONES MÁS FRECUENTES:

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1.- Paracetamol: el alcohol aumenta el riesgo de hepatotoxicidad del paracetamol. En adultos normales se recomienda no superar la ingesta de 4 g de paracetamol al día. Sin embargo, el consumo de alcohol puede provocar que la cantidad diaria de paracetamol necesaria para producir un problema de toxicidad hepática, resulte menor.

2.- Antiinflamatorios: tanto antiinflamatorios no esteroideos (por ejemplo: ácido acetilsalicílicoibuprofeno…), como  esteroideos, (prednisona, etc.) sumados al alcohol son gastrolesivos, es decir, producen pequeñas lesiones en la mucosa gástrica que provocan epigastralgia (dolor de estómago), pirosis, e incluso, en casos de ingestión crónica, aparición de úlceras y hemorragias digestivas.

3.- Antiepilépticos: el consumir alcohol de forma prolongada puede acelerar el metabolismo del antiepiléptico disminuyendo su eficacia y ocasionando un mal control de la enfermedad. Además, no hay que olvidar que, por sí mismo, la ingesta aguda de alcohol puede precipitar una crisis convulsiva en cualquier persona, (y con mayor riesgo en epilépticos, sobre todo si incumplen su tratamiento).

4. – Inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAOs): Los pacientes en tratamiento con un IMAO pueden presentar una una crisis hipertensiva que puede llevar a un accidente cerebro-vascular al consumir cerveza, vino, whisky o algunos licores que contienen tiramina. Se recomienda evitar incluso las cervezas libres de alcohol debido a su contenido en tiramina.

5.- Disulfiramo (y fármacos que provocan efecto antabus): no se debe ingerir disulfiramo si se ha consumido alcohol en las últimas 12 horas. Ya que el disulfiramo se absorbe lentamente en el tracto digestivo y se elimina lentamente, sus efectos pueden durar hasta 2 semanas.

6.- Depresores del sistema nervioso central: el alcohol potencia los efectos de todos aquellos fármacos que actúan a nivel cerebral tales como hipnóticos, ansiolíticos, analgésicos opioides, antidepresivos, antipsicóticos, anticonvulsivantes, anti-histamínicos… Probablemente haya leído esta advertencia:«Puede provocar somnolencia. El alcohol puede intensificar este efecto. Tenga precaución al conducir un automóvil u operar maquinaria peligrosa» en los prospectos. El riesgo es real, pues la mezcla de alcohol con medicamentos provoca somnolencia, falta de concentración, pérdida de reflejos, disminución de habilidades para determinadas tareas… que causan accidentes.

7. – Antituberculosos: El metabolismo de la isoniacida (tuberculostático) aumenta con la ingesta crónica de alcohol, disminuyendo su eficacia.

8.- Antidepresivos tricíclicos (ej: imipramina, amitriptilina): la sedación se agrava al combinarlo con alcohol, la inhibición de la motilidad intestinal ocasiona molestias.

9.- Anticoagulantes orales. El metabolismo de acenocumarol [Sintrom] o de warfarina, [Aldocumar], puede disminuir y por tanto aumentar su efecto lo que puede derivar en la aparición de hemorragias. Sin embargo, la ingesta crónica de alcohol favorecería la ineficacia de estos tratamientos.

10.- Hipoglucemiantes orales: la ingestión aguda de alcohol  puede potenciar la hipoglucemia (disminución de los niveles de glucosa en sangre) que provoca la ingesta de los fármacos utilizados para el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2.

Los pacientes diabéticos no deben consumir alcohol o hacerlo de manera moderada. Deben tener en cuenta además el valor calórico del alcohol en sus dietas. El consumo agudo de alcohol en los pacientes que utilizan metformina incrementa el riesgo de acidosis láctica. En alcohólicos, hay una reducción de la vida media del hipoglucemiante y por lo tanto una disminución de su acción. Laclorpropamida es capaz de provocar una reacción antabus cuando se ingiere con alcohol.

CINCO PREGUNTAS FINALES:

 

¿Debo abstenerme totalmente o puedo tomar una copa?

¿Una copita? Venga pisha, si sabemos cómo vas a acabar, empiezas con una copita y terminas bailando, “metes barriga, mueves el culo y nunca sueltas el vaso de tubo…”.

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En fin, la recomendación general es evitar totalmente el consumo de alcohol si tienes que medicarte. Pero, en general,  si la cantidad de alcohol que quieres tomar es pequeña, una sola copa por ejemplo, podemos considerar que no existe riesgo (excepto en el caso de los fármacos que provocan efecto antabús).

¿Con qué fármacos se debe evitar el alcohol?

Ya se han mencionado arriba: antibióticos, antituberculosos, analgésicos, depresores del sistema nervioso central, inhibidores de la monoaminooxidasa, antihistamínicos, hipoglucemiantes orales…

¿Es cierto que beber disminuye el efecto de los antibióticos?

Efectivamente, cuando se toma esporádicamente, el alcohol aumenta el metabolismo hepático de estos fármacos y disminuye su concentración en sangre, por lo que su presencia en el lugar donde debe de hacer efecto es menor y también lo es su eficacia. Esta falta o disminución de efecto se puede dar en macrólidos, (eritromicina y azitromicina…) y quinolonas, (ciprofloxacino, norfloxacino…), que se usan para tratar infecciones de garganta, urinarias o respiratorias.

¿Hay algún medicamento que su efecto sea potenciado con la bebida?

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El alcohol disminuye la actividad cerebral, lo que se traduce en una pérdida de reflejos, problemas en el habla, descoordinación de movimientos e incluso pérdida de la conciencia y coma. El alcoholpotencia los efectos de todos aquellos fármacos que actúan a nivel cerebral, sobre todo de los que disminuyen la actividad neuronal, (los conocemos como sustancias depresoras del sistema nervioso central): benzodiacepinas (diazepam, bromazepam,…), barbitúricos, analgésicos opiáceos (codeína,buprenorfina, morfina,…).

¿Existe algún medicamento más idóneo para la resaca o guayabo ?

Sí, pero no se dispensa, comprimidos de sentido común: beber alcohol con moderación.

No te digo que “en toda la noche bebas un zumito”. Pero no “quince cubatas de Larios y doce o catorce cervezas de a litro…”

Sólo existen protocolos para problemas con el alcohol serios, que consisten básicamente en la administración de glucosa y vitaminas, pero no hay nada para evitar sentirse mal al día siguiente. Ni beber grandes cantidades de agua ni tomar café, ni otros remedios que se pueden encontrar por internet sirven. Hasta que no se vayan eliminando los componentes tóxicos que ha generado el metabolismo del alcohol, no hay nada que hacer para acelerar la recuperación.

Francisco Rua