A propósito del denominado «Día de la Afrocolombianidad»

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Con todo el respeto que me merecen las opiniones ajenas yo me permito hacer la siguiente reflexión. Celebramos el día de la madre , celebramos el día del medico, celebramos el día del profesor y tantas otras celebraciones, cada una con su propia significación, que aunque muchas veces no es lo suficientemente difundida esto no se convierte en una limitante para que la correspondiente celebración se realice.

Existen sin embargo algunas celebraciones que en general son tomadas al igual que se toman otras tantas teniendo una connotación muy diferente.

Ser maestro, ser médico, ser padre o madre son decisiones que se pueden tomar; ser hombre,ser mujer, ser afro no dependen de una decisión personal son estados naturales y generalmente permanentes, aunque en la actualidad existan métodos para realizar cambios superficiales en algunas de las características físicas de esos estados.

Personalmente siempre he tenido la duda de si el hecho de declarar oficialmente un «Día de la afrocolombianidad» sea realmente un reconocimiento a la población afrodescendiente del país, o más bien una forma relativamente elegante de profundizar la discriminación existente o al menos de distraernos con un caramelito mientras en la realidad se siguen desconociendo nuestros derechos más elementales no solo como afrodescendientes sino como ciudadanos comunes y corrientes.

Me complace eso si escuchar que la fecha, independientemente de como se le llame y de la verdadera intención con la cual se creó por parte del estado, se tome en algunas partes como una disculpa para generar espacios de análisis y discusión seria sobre la verdadera situación de la población afrocolombiana y la forma adecuada de acceder a los espacios a los que, como ciudadanos colombianos, tenemos derecho.

Va siendo hora eso si que en los establecimientos educativos, al menos los de los sectores de mayorías afrodescendientes, también se generen espacios de discusión que trasciendan la idea de celebración y las expresiones estrictamente culturales en aspectos como la vestimenta y las danzas típicas (no siempre el habito hace al monje). No debemos dejar en la mente de nuestros niños y jóvenes la idea errónea de que los afros solo podemos destacarnos en las danzas o en algunos deportes, para que no les parezca extraño que un afro o una afro pueda aparecer en cualquiera de las posiciones más altas en la dirección del país o dando su contribución destacada en el campo científico o tecnológico.

Particularmente pienso que en la forma y en el fondo deberíamos redefinir esta fecha empezando por llamarla ,por ejemplo, «Dia de la reflexión afrocolombiana» , para que lleve implícita la idea de una actividad productiva, de análisis, de creación e innovación y no se quede en el insulso concepto de una celebración más de las tantas a las cuales nos tiene acostumbrado el comercio.

carlos lasso

Por: Carlos Lasso Vásquez