La verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio.

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En relativamente pocos años Internet se ha convertido en un medio masivo, donde circula y se almacena mucha más información de la que jamás estuvo disponible para las generaciones que nos han precedido.
Muchos divulgadores, con información de interés para nuestras vidas y nuestra comprensión global, han podido aprovechar esa ventana abierta para volcar conocimientos que de ninguna otra manera hubieran podido llegar hasta nosotros.
Mucha información sensible ha sido puesta así a disposición de quienes estaban buscando respuestas. Y muchas personas han puesto imagen, nombre y apellidos a esa divulgación, convirtiéndose así en las cabezas visibles de plataformas de información, que ponían al descubierto lo que se había mantenido oculto en todos los ámbitos de nuestras vidas.
Casi al mismo tiempo que Internet daba esos significativos avances, se abría a la divulgación de noticias censuradas u ocultadas en otros medios, se ponía en marcha una maquinaria dispuesta a desmontar la posible credibilidad, tanto de la información en sí, como de aquellos abanderados que la presentaban.
DCerca y este periodista, hemos sido uno de esos muchos seres que han utilizado Internet como medio para hacer llegar muchísima información confidencial, de esa que no es “para nuestros ojos”, y a la que difícilmente, todos nosotros, hubiéramos podido tener acceso.
Eso molesta a los corruptos, a aquellos que desean ocultar a la opinión pública lo que hacen. La opinión merece que se le hable con la verdad y que se le muestren las cosas como son.
El hecho de que no se atrevan a hacerle frente si no a través de ataques con pasquines o anónimos, no solo deja evidenciado de dónde vienen y quiénes son, si no la falta de valor civil y la pobreza intelectual que les asiste.
Publicar todas esas mañas para depredar los recursos de todos es lo que les molesta. Como resultado de eso, he sufrido en carne propia la retribución por dicho acto.
Perseguido, difamado, juzgado, pero seguiré en esta postura cueste lo que cueste.
William-Vianney-Solano
Por: William Vianney Solano.